El tumor es el más frecuente entre los varones y afecta a uno de cada ocho hombres adultos. Desde el Instituto Provincial del Cáncer remarcaron la importancia de los controles periódicos para lograr un diagnóstico oportuno.

El cáncer de próstata es el tumor más frecuente entre los varones y afecta a uno de cada ocho hombres adultos. Desde el Instituto Provincial del Cáncer (IPC), que depende del Ministerio de Salud bonaerense, advirtieron que postergar la consulta médica por miedo, desconocimiento, mitos o vergüenza incrementa el riesgo de llegar al diagnóstico cuando la enfermedad ya se encuentra avanzada.
De acuerdo con datos del IPC, en Argentina se detectan alrededor de 11.000 casos nuevos por año, de los cuales 3.200 corresponden a la provincia de Buenos Aires. Además, en territorio bonaerense este tumor provoca unas 1.300 muertes anuales.
“En sus etapas iniciales este cáncer suele no dar síntomas por eso insistimos en que hacerse los exámenes a tiempo es un acto de amor propio y de cuidado hacia las propias familias”, afirmó Silvia Ferroni, médica del Instituto Provincial del Cáncer.
La recomendación general es realizar una consulta médica a partir de los 50 años. Sin embargo, quienes tienen o tuvieron familiares directos con cáncer de próstata o de mama deben consultar antes, preferentemente con un urólogo.
“Lo ideal sería que todos los hombres realicen una consulta anual con el equipo de salud para prevenir o detectar oportunamente diferentes enfermedades, entre ellas, el cáncer de próstata”, explicó la directora del IPC, Marina Pifano. Y agregó que “la recomendación general para esta enfermedad es realizar una consulta médica a partir de los 50 años, pero aquellos que tienen o han tenido familiares directos que atravesaron un cáncer de próstata o bien de mama, tienen que consultar antes, preferentemente con un urólogo, para obtener un diagnóstico temprano y realizar el tratamiento”.
La próstata es una glándula que forma parte del sistema reproductor masculino. En los menores de 40 años tiene el tamaño de una nuez, se ubica debajo de la vejiga y rodea la uretra, el conducto por donde sale la orina. Entre sus funciones, produce un líquido que constituye un componente esencial del semen y nutre y transporta a los espermatozoides.
Las especialistas del IPC señalaron que el crecimiento de la próstata es habitual con el paso de los años y aclararon que ese aumento de tamaño no implica el desarrollo de cáncer. En muchos casos se trata de una hiperplasia benigna, una condición frecuente durante el envejecimiento.
Síntomas y diagnóstico
Aunque el cáncer de próstata suele no presentar síntomas en sus etapas iniciales, existen algunos signos que requieren una consulta médica. Entre ellos figuran la dificultad para orinar, la necesidad repentina de hacerlo, la presencia de sangre en la orina o el semen, la disfunción eréctil y el dolor o las molestias al permanecer sentado.
El diagnóstico inicial incluye dos estudios sencillos e indoloros: un análisis de sangre para detectar el Antígeno Prostático Específico y un examen digital o tacto rectal. En caso de ser necesario, el profesional puede solicitar una ecografía transrectal y una biopsia.
Desde el Instituto Provincial del Cáncer también aclararon algunos conceptos frecuentes sobre esta enfermedad.
El análisis de sangre para detectar el Antígeno Prostático Específico no reemplaza el tacto rectal, sino que ambos estudios se complementan para lograr un diagnóstico más preciso.
La ausencia de síntomas no descarta la enfermedad. Si bien el riesgo aumenta con la edad, cada vez se detectan más casos en hombres jóvenes.
Por último, remarcaron que tener la próstata agrandada no significa desarrollar cáncer. El crecimiento benigno de la glándula es frecuente con el envejecimiento y no incrementa el riesgo de padecer la enfermedad, aunque los controles médicos permiten diferenciar ambas condiciones.
Además de los controles periódicos, el IPC destacó que mantener una alimentación rica en frutas y verduras, realizar actividad física, prevenir infecciones de transmisión sexual, completar el calendario de vacunación, evitar el consumo de tabaco y reducir la ingesta de alcohol son hábitos que contribuyen a la prevención del cáncer.

