Cáncer de cabeza y cuello: avances que cuidan la calidad de vida

Día Mundial del Cáncer de Cabeza y Cuello: foco en la detección temprana

Equipo médico analiza estudios de cabeza y cuello

NewsITe

En el marco del Día Mundial del Cáncer de Cabeza y Cuello, especialistas de instituciones de referencia en Buenos Aires remarcan la importancia de la detección temprana y de los avances tecnológicos que hoy permiten no solo tratar el tumor, sino también preservar funciones esenciales como hablar, comer y respirar.

Los nódulos tiroideos se encuentran entre los hallazgos más frecuentes en la región de cabeza y cuello. Suelen detectarse de manera incidental, en ecografías de rutina, y su prevalencia aumenta con la edad y es mayor en mujeres. Las ecografías de alta resolución permiten identificarlos en más de la mitad de los adultos sanos. A pesar de la preocupación que generan, entre el 90% y el 95% son benignos y solo entre el 5% y el 10% corresponden a cáncer de tiroides.

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“Cuando se diagnostica de manera temprana, el cáncer de tiroides presenta un pronóstico excelente: en los casos más frecuentes, las tasas de supervivencia a 10 años superan el 97%”, explicó el doctor Julio Moreno, cirujano del Instituto Argentino de Diagnóstico y Tratamiento (IADT). El especialista destacó que hoy existen terapias más personalizadas y, para determinados pacientes, alternativas menos invasivas que permiten reducir complicaciones y favorecer la recuperación.

El examen físico sigue siendo clave: la palpación del cuello por parte del médico clínico o endocrinólogo permite detectar nódulos sospechosos y definir la necesidad de una ecografía. También se recomienda la consulta temprana ante síntomas como dificultad para tragar o respirar, cambios persistentes en la voz o la aparición de un bulto en el cuello.

Tecnología, cirugía de precisión y preservación de la funcionalidad

En los últimos años, el abordaje del cáncer de cabeza y cuello cambió de manera profunda. La cirugía convencional dio paso a procedimientos de máxima precisión, apoyados en inteligencia artificial, fusión de imágenes, realidad aumentada y cirugía robótica. Estas herramientas permiten diseñar operaciones a medida, mediante modelos tridimensionales que muestran con claridad el tamaño y la ubicación del tumor.

La integración de estudios como tomografía, resonancia magnética y PET/CT ayuda a delimitar el tumor y a conocer su relación con nervios y vasos sanguíneos. En particular, la realidad aumentada permite superponer imágenes sobre el campo quirúrgico, favoreciendo una resección más precisa y la preservación de estructuras críticas.

Según detalla el doctor Moreno, el nuevo paradigma de la oncología de cabeza y cuello ya no se centra únicamente en extirpar el tumor. El objetivo es también conservar la funcionalidad y la identidad del paciente, minimizando el daño sobre los músculos de la deglución y los nervios laríngeos. De este modo, se busca que la persona conserve su voz y pueda alimentarse por vía oral, evitando traqueostomías permanentes y grandes secuelas estéticas.

Reconstrucción, rehabilitación e impacto del VPH

La reconstrucción microquirúrgica moderna se ha vuelto un eslabón central del tratamiento. En el mismo acto quirúrgico, los equipos pueden reparar estructuras dañadas mediante colgajos de hueso y tejidos blandos del propio paciente, lo que favorece la recuperación anatómica y funcional.

  • Reconstrucciones personalizadas con colgajos microquirúrgicos.
  • Trabajo interdisciplinario con fonoaudiólogos, kinesiólogos, odontólogos y especialistas en rehabilitación.
  • Reinserción social y recuperación de la autonomía como objetivos centrales.

Tras la cirugía, la participación de equipos interdisciplinarios es clave para recuperar funciones como el habla, la deglución y la masticación. La rehabilitación adecuada permite mejorar la calidad de vida, facilitar el retorno a las actividades cotidianas y disminuir el impacto emocional y social de la enfermedad.

Otro punto que preocupa a los especialistas es el aumento de determinados tumores de cabeza y cuello vinculados al virus del papiloma humano (VPH), en particular los que afectan amígdalas y base de lengua en personas jóvenes sin antecedentes de tabaquismo ni consumo excesivo de alcohol. La prevención incluye la vacunación contra el VPH, controles periódicos de la cavidad oral y la consulta temprana por dolor de garganta persistente, dificultad para tragar o aparición de ganglios en el cuello.

“Un cambio en la voz que dura más de tres semanas, una llaga en la boca que no cicatriza o un bulto en el cuello no deben minimizarse. Diagnosticados a tiempo, la mayoría de estos tumores se cura con tratamientos cada vez más personalizados y efectivos”, subrayó el especialista.

En este contexto, los profesionales remarcan la necesidad de perder el miedo a la consulta médica y de aprovechar los avances diagnósticos y terapéuticos disponibles en el país, que permiten enfrentar el cáncer de cabeza y cuello con mejores resultados y con mayor preservación de la calidad de vida.

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