“La gente ya se acostumbró a que, si se come una vez al día, es una gloria; o a tener una sola merienda diaria para sus hijos”, comentó el referente de una ONG de la zona sur de nuestra ciudad. El dirigente explicó que hay muchos sectores vulnerables con graves dificultades para mantener a sus familias: “Hay tanta necesidad que buscan en la basura o recorren verdulerías y negocios pidiendo alimentos”, aseveró.

De la Redacción de EL NORTE
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En medio de la compleja situación económica que atraviesa nuestro país, la realidad de quienes menos tienen se agudiza cada vez más y no da tregua. “La gente ya se acostumbró a que comprar comida una vez al día sea una gloria, o a tener una merienda al día para sus hijos. La necesidad creció notablemente en el último tiempo”, comentó el referente de una ONG de la zona sur de nuestra ciudad, quien sostuvo que hay muchas zonas vulnerables que tienen dificultades para mantener a sus familias, como los barrio 9 de Julio y Virgen de Luján, entre otros.
Advirtió, además, que el número de comedores barriales disminuyó debido a que los requisitos exigidos por el Ministerio de Capital Humano de la Nación son de muy difícil cumplimiento para estas organizaciones. Quedan algunos que sostienen las iglesias, tanto evangélicas como católicas, que canalizan la colaboración de la comunidad. En las escuelas también el plan MESA bonaerense está cortado por 90 días, que contempla la entrega de unas 14.000 cajas a familias de estudiantes nicoleños de escuelas públicas.
“La situación está como está el país y toda la región: sin comedores, sin ayuda”, refirió el entrevistado.
Panorama que coincide con la mirada del padre Damián Vidano, quien afirmó: “En el último tiempo se va incrementando el número de personas que requieren asistencia alimentaria. En particular en la última quincena de cada mes. Vienen de diferentes barrios”. Ello, en referencia al comedor del barrio Astul Urquiaga, que asiste a 140 familias, especialmente con atención a niños y adolescentes, personas con discapacidad, embarazadas y adultos mayores. Este pertenece al Obispado y recibe aportes de la Municipalidad y de los socios que sostienen la Casa de Encuentro.
“No tienen ni para comer”
Respecto de la situación actual, desde la ONG consultada sostienen que la demanda es constante. “La gente no tiene bronca. No puede pensar en la bronca porque no tiene ni para comer. Si avisás que estás dando ropa, prendas o algún merendero, tenés más de 100 familias en nada. Hay tanta necesidad que buscan en la basura, o recorren verdulerías o negocios pidiendo alimentos. Vemos mucha gente pidiendo prendas porque no tiene para vestir a sus hijos”, aseveró el referente de la ONG, quien detalló que, como organización no gubernamental, gestionan ayuda de empresas y demás, para distribuir a la población más vulnerable.
“Ahora con el tema del Mundial se frena todo, pero la gente tiene necesidad”, subrayó.
En ese marco, consideró que puede sumar la idea de “hacer puntos, lugares estratégicos que generen talleres de trabajo y ahí ofrecer alguna clase de almuerzo y merienda con sus familias”. “De ese modo se cubre la capacitación y, a la vez, el alimento para la gente más vulnerable”, señaló.

