Edificios y espacios emblemáticos de distintos puntos de la provincia se tiñeron de naranja como parte de una jornada destinada a reconocer a los donantes de órganos y generar conciencia sobre la importancia de la donación.

La Ciudad de Buenos Aires iluminó de naranja cuatro de sus monumentos más emblemáticos para conmemorar el Día de la Persona Donante de Órganos y rendir homenaje tanto a quienes hicieron posible una donación como a sus familias.
Durante la noche del sábado, la Floralis Genérica, ubicada en Recoleta; el Puente de la Mujer, en Puerto Madero; el Planetario Galileo Galilei, en Palermo; y la Torre Espacial del Parque de la Ciudad, en Villa Soldati, adoptaron el color naranja como parte de una iniciativa de concientización impulsada por el Gobierno porteño.
La actividad buscó reconocer a las personas donantes y a las familias que, atravesadas por la pérdida de un ser querido, hicieron posible que otras personas recibieran una nueva oportunidad de vida. El naranja fue elegido como símbolo de vida, energía, esperanza y continuidad.
La iniciativa estuvo encabezada por el Ministerio de Justicia de la Ciudad de Buenos Aires, mediante la Dirección General de Asistencia a la Víctima, en coordinación con el Ministerio de Espacio Público y el Instituto de Trasplante porteño.
“Conmemorar este día es ampliar la mirada sobre la donación, decirles gracias a las personas donantes y abrazar a sus familias. Detrás de cada trasplante hay una historia de vida que continúa, gracias a otra historia que eligió trascender”, expresó Felicitas de Lasa, directora general de Asistencia a la Víctima del Ministerio de Justicia porteño.
La historia de Antonella Trivisonno

El Día de la Persona Donante de Órganos se conmemora cada 29 de agosto en Argentina y tiene un origen directamente relacionado con Rosario. La fecha fue establecida en homenaje a Antonella Trivisonno, una niña rosarina de seis años que falleció como consecuencia de un siniestro vial.
Luego de su muerte, su familia decidió donar sus órganos y esa determinación permitió salvar siete vidas. Con el paso de los años, sus padres se convirtieron en referentes de la concientización sobre la importancia de la donación y promovieron diferentes iniciativas para mantener vigente el mensaje que dejó Antonella.
“Cada 29 de agosto conmemoramos el Día de la Persona Donante en honor a Antonella Trivisonno, cuya donación de órganos permitió salvar siete vidas. Donar órganos y tejidos es un acto enorme de solidaridad y amor, porque en medio del dolor puede significar una nueva oportunidad para otra persona”, señaló Fernando Cichero, presidente del Instituto de Trasplante de la Ciudad de Buenos Aires.
En 2024, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires adhirió mediante la Ley 6.752 a la Ley Nacional 27.575, que instituyó oficialmente el 29 de agosto como Día de la Persona Donante de Órganos. La normativa busca reconocer el valor social de la donación y promover actividades de difusión y concientización en todo el país.
Desde entonces, la fecha forma parte del calendario institucional porteño y se desarrollan distintas acciones destinadas a visibilizar la importancia de la donación de órganos y tejidos.

