Brian Lanzelotta denunció una estafa millonaria en su PyME

El cantante reveló cómo lo engañaron con un falso pedido mayorista

Brian Lanzelotta, víctima de una estafa millonaria en su PyME de papel higiénico

NewsITe

El ex participante de Gran Hermano y cantante de cumbia, Brian Lanzelotta, denunció haber sido víctima de una estafa superior a los $17 millones en la pequeña fábrica de papel higiénico que encabeza. El hecho ocurrió luego de recibir un pedido mayorista que, por su volumen, representaba la operación más importante desde el inicio de su emprendimiento.

Según relató en declaraciones televisivas, el supuesto comprador se presentó como representante de una empresa formalmente inscripta y realizó un encargo extraordinario de mercadería. “Para el tamaño de mi emprendimiento, el pedido era muy grande”, explicó Lanzelotta, quien decidió asumir el riesgo: pidió dinero prestado, tramitó un préstamo bancario y puso en marcha toda la producción para poder cumplir en tiempo y forma.

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El músico detalló que, en un primer momento, todo parecía estar dentro de lo habitual. El falso cliente le solicitó que enviara algunos pallets y material audiovisual del cargamento, con la promesa de efectuar la transferencia de inmediato. “Accedí, hice la factura y cumplí con todo en regla, facturé para pagar impuestos sin ningún problema”, sostuvo. Incluso le proporcionaron un CUIT de una empresa real, pero que no tenía vínculo con el pedido: los estafadores habrían utilizado datos ajenos para dar apariencia de formalidad.

Con la documentación emitida y el pedido armado, Lanzelotta organizó el traslado de la mercadería. Cargó un camión con alrededor de 3.100 bolsones de papel higiénico y envió fotos y videos del proceso. El monto total de la operación rondaba los $17 millones y medio, una cifra determinante para la posibilidad de expandir su marca y consolidar su PyME. El supuesto cliente insistía en la urgencia por recibir la carga, lo que aumentó la presión sobre el emprendedor.

La mercadería en Mendoza y el pago que nunca llegó

Según el testimonio del artista, la mercadería fue enviada a la provincia de Mendoza. Para concretar el pago, el estafador pidió los datos bancarios de la cuenta de su esposa y luego envió un comprobante de transferencia. Sin embargo, el depósito nunca se acreditó. Ante esa situación, le informaron que el problema era un error en el número de documento asociado a la cuenta y le solicitaron otra CBU.

Lanzelotta recibió un segundo comprobante y volvió a confiar. Le aseguraron que el dinero se acreditaría dentro de las 24 horas. Incluso, al comunicarse con su banco, una atención automatizada por inteligencia artificial le confirmó que la operación figuraba como procesada. Con esa aparente garantía, el emprendedor terminó de cargar el camión hasta las 9 de la noche y autorizó la salida del vehículo contratado por el supuesto cliente.

Una vez entregada la carga, el pago nunca apareció en la cuenta. El cliente, que se mantenía en contacto permanente y pedía novedades del envío, dejó de responder. La mercadería ya estaba en Mendoza y la PyME de Lanzelotta había quedado sin stock, con una deuda significativa por los préstamos tomados para cumplir con el pedido.

Denuncia judicial y advertencia a otros emprendedores

Frente a la maniobra, Lanzelotta se presentó en los tribunales para radicar la denuncia formal por estafa. El caso quedó en manos de la Justicia, que deberá investigar la trama detrás del uso de datos de una empresa real, el rastro del transporte contratado y el destino final de la mercadería.

El episodio expone la vulnerabilidad de pequeñas y medianas empresas ante fraudes cada vez más sofisticados, que combinan falsificación de identidades comerciales, documentación apócrifa y aparentes confirmaciones bancarias. Lanzelotta, visiblemente afectado, llamó a otros emprendedores a extremar los cuidados al concretar ventas mayoristas: verificar de manera directa la identidad de los compradores, chequear la titularidad de las cuentas y no liberar cargas hasta constatar el ingreso efectivo del dinero.

“Era el pedido que estaba esperando para expandir mi marca y que el emprendimiento tome forma”, resumió Lanzelotta, que ahora busca recomponerse del golpe económico y judicializar la maniobra para evitar que otros caigan en una estafa similar.

La causa avanza mientras el cantante intenta sostener su proyecto productivo, que combina su faceta artística con el desafío de mantener en pie una PyME en un contexto económico complejo.

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