Brasil reduce la jornada laboral y suma dos días de descanso

El Congreso aprobó una reforma histórica de la jornada en Brasil

NewsITe

El Senado de Brasil dio este miércoles el visto bueno definitivo a una reforma constitucional que modifica en profundidad la organización del trabajo en el país: la tradicional escala de seis días laborales por uno de descanso (6×1) será reemplazada progresivamente por una semana de cinco días de trabajo y dos de franco (5×2), con una reducción paulatina de la carga horaria semanal.

La denominada Propuesta de Enmienda Constitucional (PEC), ya aprobada en mayo por la Cámara de Diputados, no sufrió cambios en el Senado y quedará lista para su promulgación. A partir de ese acto comenzará a correr el cronograma de implementación que impactará sobre millones de trabajadores formales de la mayor economía sudamericana.

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Según el texto votado, sesenta días después de la promulgación las empresas deberán adecuarse a la nueva escala 5×2 y reducir la jornada máxima de 44 a 42 horas semanales. Un año más tarde, el límite legal descenderá a 40 horas por semana, alineando a Brasil con los estándares de varios países que avanzan hacia modelos laborales con más tiempo de descanso.

Cronograma y alcance de la reforma

La medida obliga al sector privado a reorganizar turnos, esquemas de producción y contratos colectivos. Especialistas en derecho laboral señalan que el impacto será mayor en actividades que tradicionalmente se apoyan en regímenes de alta rotación y extensas jornadas, como comercio, industria y servicios.

  • A los 60 días de la promulgación: adopción obligatoria de la escala 5×2 y jornada máxima de 42 horas semanales.
  • Tras 12 meses adicionales: reducción del tope a 40 horas por semana.
  • Negociación individual para altos ingresos: quienes tengan título superior y ganen desde 21.188,87 reales podrán pactar la duración de la jornada, siempre dentro de la escala 5×2.

Para el segmento de trabajadores con formación universitaria y salarios iguales o superiores a 21.188,87 reales, la PEC permite que el tiempo de trabajo sea fijado mediante negociación directa entre empleador y empleado, manteniendo el esquema de cinco días de actividad y dos de descanso. Este punto abre la puerta a acuerdos más flexibles, aunque bajo la mirada atenta de los sindicatos.

Contexto político y reacción de los protagonistas

La reforma fue impulsada por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, del Partido de los Trabajadores (PT), quien la presentó como una bandera de su agenda social en la antesala del proceso electoral. Desde el oficialismo remarcan que el cambio mejora la calidad de vida y contribuye a reducir el estrés y las enfermedades vinculadas al exceso de trabajo.

Del otro lado, parte de la oposición y del sector empresarial había manifestado reparos sobre el posible aumento de costos laborales y el impacto en la competitividad. Sin embargo, en el tramo final del debate se consolidó un amplio consenso político: el candidato opositor Flávio Bolsonaro, del Partido Liberal (PL), que inicialmente rechazaba el proyecto, terminó apoyando la iniciativa en el recinto.

“Hoy es un día para celebrar una conquista histórica de millones de trabajadores y trabajadoras. El fin de la 6×1 es más que un cambio en la jornada laboral. Es más tiempo para vivir, descansar, estar con la familia, acompañar el crecimiento de los hijos, cuidarse y disfrutar de la vida”, destacó Lula en sus redes sociales, al calificar la medida como “una victoria de los trabajadores y trabajadoras”.

La PEC fue aprobada en el Senado en dos rondas de votación, con un resultado contundente: 75 votos a favor y apenas 1 en contra. Tras su promulgación, la atención se centrará en cómo se adaptan los distintos sectores productivos y en la negociación colectiva que se abrirá para hacer efectiva la transición hacia semanas laborales más cortas en Brasil.

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