Brasil proyecta cosecha récord de granos para 2026

Brasil apunta a un nuevo máximo histórico en su producción agrícola

Cosecha de granos en Brasil

NewsITe

Brasil se encamina a marcar un nuevo récord en la producción de granos en 2026, con una cosecha proyectada de 354,5 millones de toneladas, según las últimas estimaciones del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE). El dato consolida al gigante sudamericano como una de las principales potencias agroexportadoras del mundo, aun en un contexto de incertidumbre climática marcada por el fenómeno El Niño.

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La proyección implica un crecimiento del 2,4% respecto de 2025, equivalente a unas 8,4 millones de toneladas adicionales. El país prevé sembrar unas 83,2 millones de hectáreas, un 2% más que el año previo. El aumento no es homogéneo: mientras las oleaginosas muestran un avance sostenido, algunos cultivos básicos y orientados al mercado internacional registran retrocesos o estancamientos.

La soja continúa siendo el pilar del complejo agroindustrial brasileño. Para 2026 se estima una cosecha de 175 millones de toneladas, lo que representa un incremento interanual del 5,4%. Este volumen refuerza la posición de Brasil como uno de los mayores proveedores globales de poroto de soja, aceite y harina proteica destinada a la alimentación animal, un insumo clave para las cadenas de carne bovina, aviar y porcina.

El maíz se ubica como segundo cultivo en importancia, con una producción prevista de 143,3 millones de toneladas, un 1,1% por encima de 2025. Sin embargo, el desempeño será dispar según el ciclo: la primera cosecha aumentaría a 29,7 millones de toneladas (15,5% más), mientras que la segunda –tradicionalmente la de mayor volumen– caería a 113,6 millones de toneladas, lo que supone un retroceso del 2%.

Concentración productiva y alerta por el clima

De acuerdo con el IBGE, la soja, el maíz y el arroz concentrarán alrededor del 93% del volumen total de granos proyectado para 2026. Esta fuerte concentración refleja tanto la importancia de estos cultivos para el abastecimiento interno brasileño como su peso en la balanza comercial, dado que buena parte de la producción se destina a la exportación hacia Asia, Europa y otros mercados emergentes.

En contrapartida, se prevé una caída del 6,6% en la producción de frijoles, un alimento básico en la mesa de los brasileños. Especialistas advierten que esta merma podría generar tensiones en los precios minoristas, sobre todo si el impacto de El Niño se traduce en pérdidas adicionales de rendimiento.

El fenómeno climático, asociado al calentamiento anómalo del Pacífico ecuatorial, modifica la circulación atmosférica y puede alterar de forma significativa el régimen de lluvias en Brasil. Los escenarios actuales apuntan a lluvias excesivas en la región sur, con riesgo de inundaciones y problemas de logística, mientras que en áreas del norte y del centro-sur se incrementan las chances de sequías y temperaturas más elevadas.

Impacto en el agro y estrategias de adaptación

Las variaciones de temperatura y humedad influyen directamente en el desarrollo de los cultivos, las fechas de siembra y cosecha, y la incidencia de plagas y enfermedades. En zonas donde se intensifiquen las sequías, los agricultores podrían enfrentar menores rendimientos, mayores costos de riego y necesidad de ajustar los paquetes tecnológicos utilizados hasta ahora.

  • Mayor riesgo de pérdidas productivas en áreas afectadas por lluvias extremas o falta de agua.
  • Incremento de los costos operativos por necesidad de riego, seguros agrícolas y manejo de suelos.
  • Posibles impactos en la ganadería por deterioro de pastizales y escasez de forraje.

La ganadería también figura entre los sectores vulnerables. Menores lluvias y temperaturas más altas pueden deteriorar la calidad de los pastos, obligando a suplementar la alimentación animal y encareciendo los sistemas de producción. En un país con uno de los mayores rodeos bovinos del planeta, estos cambios pueden repercutir tanto en los costos internos como en la oferta exportable de carne.

Las autoridades brasileñas siguen de cerca la evolución de El Niño y recomiendan a los productores ajustar calendarios de siembra, diversificar cultivos y fortalecer las estrategias de manejo de riesgos climáticos.

En paralelo, el Gobierno y organismos técnicos buscan ampliar el acceso al seguro agrícola y fomentar inversiones en infraestructura hídrica, almacenamiento y tecnología de precisión. De la capacidad de adaptación del sector agropecuario dependerá que Brasil logre concretar la cosecha récord prevista para 2026 sin resignar competitividad ni estabilidad en el abastecimiento interno.

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