A 47 años de la primera Intercontinental de Boca: el día que el “Toto” Lorenzo hizo historia

El 1 de Agosto de 1978, Boca goleó al Borussia Mönchengladbach y se consagró campeón intercontinental por primera vez en su historia.

Boca

Boca Juniors se coronó campeón del mundo el 1 de agosto de 1978 tras vencer 3 a 0 al Borussia Mönchengladbach en Alemania. El triunfo consagró al equipo dirigido por Juan Carlos “Toto” Lorenzo en la Copa Intercontinental, tras empatar 2 a 2 en la ida disputada en La Bombonera.

En el estadio Wildparkstadion de Karlsruhe, Boca fue contundente. Felman abrió el marcador a los 3 minutos, Mastrángelo amplió la ventaja a los 33 y Salinas selló el resultado a los 37 del primer tiempo. Con esa victoria, el club xeneize levantó por primera vez el trofeo que enfrentaba a los campeones de América y Europa.

Una final con aroma a revancha

El título llegó en un año especial para el fútbol argentino, apenas semanas después de la consagración del seleccionado nacional en el Mundial de 1978. Boca había empatado 2 a 2 en la ida, jugada el 21 de marzo en Buenos Aires, ante más de 60 mil personas. Ese día marcaron Mastrángelo y Ribolzi, pero la visita también convirtió por medio de Hannes y Bonhof.

Para la vuelta, el Borussia pidió jugar como local, dado que Liverpool —el campeón europeo— se negó a disputar el torneo. El club alemán, subcampeón continental, se convirtió en rival de Boca por decisión de la FIFA. El Toto Lorenzo repitió antes del viaje su lema: “Boca es Sportivo Ganar Siempre”.

Planificación, presión y eficacia

Lorenzo eligió aislar al plantel en un hotel alejado del centro. El equipo ensayó movimientos, analizó videos y entrenó con intensidad. La consigna era clara: cabeza fría y corazón caliente. El técnico apostó por resistir, presionar alto y golpear de contra. La táctica funcionó desde el inicio del partido.

A los pocos minutos, Darío Felman convirtió el primer gol. Luego Mastrángelo aumentó y Carlos Salinas decoró una goleada histórica. En el segundo tiempo, Gatti fue figura y la defensa boquense se mostró sólida ante los intentos alemanes. El pitazo final desató la celebración en suelo europeo.

Un festejo inolvidable para el pueblo xeneize

El campeonato intercontinental consolidó a aquel Boca como uno de los mejores equipos de su historia. Dirigido por Lorenzo y liderado por jugadores como Pernía, Gatti, Suárez y Ribolzi, el equipo ya había ganado la Copa Libertadores 1977. Con esta nueva estrella, el club se metió definitivamente en la elite del fútbol mundial.

La frase de Lorenzo al final quedó grabada en la historia: “Esto no es una copa, esto es la eternidad”. La gesta de Karlsruhe se transformó en símbolo de identidad para generaciones de hinchas, y cada 1° de agosto, Boca recuerda el día en que tocó la cima del mundo.

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