Boca, a la espera de una definición clave para su debut en Chile

NewsITe
Boca Juniors atraviesa horas de incertidumbre de cara a su estreno en la fase de grupos de la Copa Libertadores, previsto para el martes 7 de abril ante Universidad Católica, en el estadio San Carlos de Apoquindo –también conocido como Claro Arena–, en Santiago de Chile. A días del encuentro, crece la presión política y social en Chile para que el partido se dispute sin público visitante.
La polémica se encendió luego de que Catalina San Martín, alcaldesa de la comuna de Las Condes, presentara un pedido formal para impedir el ingreso de hinchas xeneizes. La jefa comunal calificó el duelo como un compromiso de “alto riesgo” y reclamó que, por motivos de seguridad, sólo se permita la presencia de simpatizantes locales.
El planteo se apoya en antecedentes recientes de episodios de violencia vinculados al fútbol chileno, que encendieron las alarmas de las autoridades. En ese marco, organismos de seguridad y autoridades locales analizan el operativo y evalúan alternativas que van desde una reducción del aforo visitante hasta la posibilidad extrema de no habilitar a la parcialidad argentina.
Al debate por la seguridad se suma otro foco de conflicto: de acuerdo con versiones que llegaron a la dirigencia boquense, Universidad Católica habría puesto a disposición apenas 450 localidades para los hinchas de Boca. La cifra generó malestar en el club argentino, que considera que ese cupo vulnera claramente lo establecido por el reglamento de la Conmebol.
El reglamento de Conmebol y la postura de Boca
El Manual de Clubes de la Conmebol Libertadores 2026, en su apartado 4.4.6, determina que el equipo local debe ofrecerle a la visita un mínimo de 2.000 entradas en la fase preliminar, fase de grupos y hasta los cuartos de final. Ese piso de tickets busca garantizar una presencia mínima de público visitante en todos los estadios del torneo.
Frente a este escenario, desde Boca dejarían sentada su posición de hacer valer el reglamento y reclamar el cupo que les corresponde. La dirigencia xeneize seguirá de cerca las gestiones entre Universidad Católica, las autoridades chilenas y Conmebol, mientras aguarda una resolución oficial sobre las condiciones en las que se disputará el encuentro.
- Pedido formal de la alcaldesa de Las Condes para excluir a los visitantes.
- Oferta de apenas 450 entradas para Boca, muy por debajo de las 2.000 exigidas.
- Revisión del operativo de seguridad por episodios recientes de violencia en Chile.
- Posibles escenarios: ampliación del cupo, partido con cupo mínimo o duelo sin visitantes.
El debut copero de Boca en Chile quedó atrapado entre la pulseada reglamentaria por las entradas y la preocupación de las autoridades por garantizar la seguridad dentro y fuera del estadio.
Por ahora, el debut de Boca en la Copa Libertadores se sostiene en la incertidumbre: el club se aferra al reglamento de Conmebol y los hinchas aguardan definiciones, mientras en Chile crece la presión para limitar, o directamente impedir, la presencia de simpatizantes xeneizes en las tribunas de San Carlos de Apoquindo.

