Dólares en efectivo, desconfianza y el desafío para el Gobierno

NewsITe
Un informe de la agencia Bloomberg volvió a poner en primer plano una de las grandes dificultades estructurales de la economía argentina: la histórica desconfianza hacia el sistema financiero y el Estado. Esa resistencia, advierte el reporte, se ha convertido en un obstáculo central para el plan del presidente Javier Milei de lograr que los dólares que circulan o se guardan en efectivo pasen al circuito formal.
La nota, replicada por medios internacionales y tomada por fuentes del mercado local, analiza el desempeño del programa “Inocencia Fiscal”, el blanqueo impulsado por el Gobierno que promete confidencialidad y protección frente a futuras auditorías para quienes declaren sus tenencias no registradas. Pese al incentivo, el impacto ha sido acotado.
De acuerdo con estimaciones oficiales, habría unos 170.000 millones de dólares de argentinos fuera del sistema, tanto en el país como en el exterior. Sin embargo, desde la puesta en marcha de la iniciativa en febrero, los depósitos en moneda extranjera en el sistema bancario habrían aumentado menos de 1.000 millones de dólares, muy por debajo de las expectativas iniciales del Ejecutivo.
El peso del “corralito” y una cultura del ahorro en billetes
Para Bloomberg, el recuerdo del “corralito” de 2001 continúa siendo un punto de inflexión. En aquel episodio, los depósitos fueron pesificados y quedaron fuertemente licuados, lo que consolidó la percepción de que confiar ahorros al sistema financiero argentino supone un riesgo difícil de asumir. Esa marca traumática se combina con décadas de inflación alta, devaluaciones y cambios de reglas.
La crónica recoge testimonios de comerciantes y ahorristas que ilustran ese sentimiento. “Los gobiernos aquí han hecho todo tipo de locuras en el pasado, ¿cómo podrías confiar en ellos?”, plantea Alejandro Lamas, que refleja una mirada extendida en amplios sectores de la sociedad. El resultado es una arraigada cultura del ahorro en efectivo, donde los dólares se guardan en casas, cajas de seguridad o escondites domésticos.
En ese circuito informal, los billetes incluso se clasifican según el tamaño del retrato de Benjamin Franklin para determinar su preferencia en el mercado paralelo: las series con diseños más nuevos suelen ser más valoradas. Lamas grafica la situación con crudeza al señalar que “te sorprendería lo húmedos y malolientes que pueden llegar a estar los billetes de dólar cuando han estado escondidos bajo un colchón durante años”.
Milei admite límites y economistas piden reconstruir confianza
El propio presidente Milei reconoció públicamente que, si bien la norma de blanqueo es presentada por el oficialismo como “revolucionaria”, no puede imponerse por la fuerza. La estrategia del Gobierno se apoya en ofrecer beneficios impositivos y seguridad jurídica para intentar seducir a quienes tienen ahorros no declarados.
En la misma línea, el ministro de Economía, Luis Caputo, lamentó que buena parte de los dólares se mantenga guardada “en las casas, perdiendo valor, cuando podría llevarlo al banco” y contribuir a la recuperación del crédito y la inversión. No obstante, especialistas consultados remarcan que las medidas tributarias, por sí solas, no alcanzan para modificar costumbres instaladas durante décadas.
Adrián Yarde Buller, economista jefe de Facimex Valores, advirtió a Bloomberg que “hará falta algo más que una ley para cambiar el comportamiento”, al subrayar que la reconstrucción de la confianza institucional exige tiempo, estabilidad macroeconómica y previsibilidad en las reglas de juego. Mientras esos factores no se consoliden, coinciden los analistas, el ahorro en dólares bajo el colchón seguirá siendo, para muchos argentinos, un refugio preferido frente a la volatilidad local.
“Hará falta algo más que una ley para cambiar el comportamiento”, señaló el economista Adrián Yarde Buller, al remarcar la necesidad de estabilidad y reglas claras para recomponer la confianza financiera.
En ese contexto, el desafío para la administración Milei no es sólo financiero sino también cultural: convencer a una sociedad marcada por múltiples crisis de que el sistema puede ser un lugar seguro para resguardar sus ahorros en dólares.

