Los fondos del Banco Mundial estarán destinados a atender las necesidades de emergencia y respaldar la recuperación de las zonas afectadas por el sismo de magnitud 7,4. El desastre ya dejó al menos 285 muertos, casi 4.000 heridos y unas 400 personas desaparecidas.

El Banco Mundial confirmó este viernes el desembolso de US$ 200 millones para Colombia como respuesta al terremoto de magnitud 7,4 que golpeó al oeste del país el lunes 10 de agosto.
El financiamiento busca aportar recursos para las necesidades inmediatas provocadas por la emergencia y acompañar posteriormente las tareas de recuperación. El organismo trabaja junto con el Gobierno colombiano, socios internacionales, instituciones financieras y el sector privado para canalizar la asistencia.
El terremoto provocó graves daños en viviendas, escuelas, hospitales y otra infraestructura. El último balance disponible eleva a al menos 285 la cantidad de fallecidos, mientras cerca de 4.000 personas resultaron heridas y alrededor de 400 permanecen desaparecidas.
Los US$ 200 millones y las prioridades de la asistencia
Entre las áreas contempladas para el apoyo se encuentran la salud pública, la vivienda y las pequeñas y medianas empresas afectadas por el terremoto.
La asistencia busca atender las consecuencias inmediatas del desastre, pero también acompañar la recuperación de las comunidades y actividades económicas que sufrieron daños.
El desembolso se produce mientras las tareas de emergencia atraviesan una nueva etapa. Tras las primeras 72 horas, en algunos de los sectores más afectados los equipos comenzaron a pasar de la búsqueda y rescate a la remoción de escombros, aunque todavía permanecen personas desaparecidas.
El Banco Mundial comenzó a evaluar los daños económicos
Además del desembolso, el Banco Mundial activó una Evaluación Global Rápida de Daños por Terremotos (GRADE), una herramienta destinada a estimar los daños físicos y las pérdidas económicas ocasionadas por el sismo.
Los resultados permitirán establecer prioridades para la reconstrucción y orientar los recursos hacia las zonas y sectores que registraron mayores consecuencias.
El terremoto del 10 de agosto fue el más fuerte registrado en Colombia durante este siglo. El movimiento afectó especialmente al oeste del país y provocó graves consecuencias en ciudades como Cali y Pereira, además de comunidades de Chocó que quedaron con dificultades para acceder a servicios básicos.

