Bajante, escasez de precipitaciones y heladas: un combo que puede ser fatal para la salud ambiental de las islas

El Observatorio Ambiental de la Universidad Nacional de Rosario advirtió que las condiciones meteorológicas son propicias para una nueva temporada de incendios en las islas del Delta del Paraná. Durante la extensa sequía y la histórica bajante del río que se extendieron entre 2020 y 2023, el fuego había destruido 853.000 hectáreas del Delta.

Entre 2020 y 2023, el fuego consumió 853.000 hectáreas del Delta del río Paraná

De la redacción de EL NORTE
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Frente al inminente regreso del fenómeno La Niña, una de las alertas que se encienden tiene que ver con la salud ambiental del Delta del Paraná e interesa a San Nicolás, Ramallo y Villa Constitución, entre otras tantas ciudades ribereñas asentadas sobre cualquiera de las márgenes del río. Es que, según advierten especialistas, una serie de situaciones de índole climática configurarán un escenario similar a aquel por el cual en 2020, 2021 y 2022 los incendios en las islas fueron moneda corriente.

En este contexto, desde la Universidad Nacional de Rosario explicaron que se espera otra bajante del Paraná y un descenso de las precipitaciones. Eso, sumado a que las heladas anticipadas de esta temporada aceleraron la seca de los pastizales: condiciones todas ellas que podrían desembocar en una nueva etapa de fuego y humo en la región del litoral del Paraná.

En declaraciones vertidas al medio rosarino Radio 2, Matías De Bueno, director del Observatorio Ambiental de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), señaló: “Venimos de un fin de año con un río que casi llega a 5 metros y fue bajando. Para febrero de este año teníamos un 50% de cobertura de agua en el humedal. A medida que fue evolucionando se empezaron a vaciar las lagunas y en la actualidad nos encontramos con que solamente quedó entre un 15 y un 16 por ciento del humedal con agua”.

Material combustible

El abogado ambientalista De Bueno añadió que “si bien no llegamos a los niveles de biomasa (combustible) que tuvimos entre 2020 y 2022, porque las heladas llegaron antes y eso lo que provoca también es que se corte el crecimiento de los pastizales, esto ha impactado en una mayor cantidad de sequía”.

“Hay una cantidad moderada de material combustible que puede ir en aumento, sobre todo en vistas a que se viene un nuevo período de Niña con lo que vamos a tener menor cantidad de precipitaciones”, señaló el referente de la UNR.

Ante esto, desde el Observatorio Ambiental universitario advirtieron sobre la necesidad de “tomar medidas preventivas” para evitar la reanudación de los incendios en el período 2024 – 2025.

Y sumó: “Más allá de que puedan existir accidentes, el problema principal se daba con los incendios intencionales. Hay que generar una prevención de esos incendios. Hay que desarrollar cortafuegos, fortalecer los faros de conservación que al final consistieron sólo en montar unas cámaras, algo muy escueto con respecto a lo que se planteaba en un primer momento que tenía que ver con instalar los destacamentos en distintos lugares para llevar adelante un control de territorio.

Incendios 2020-2022

Según los datos que recopiló y difundió el Museo de Ciencias Naturales «Padre Antonio Scasso» de San Nicolás, en los primeros siete meses de 2022 se consumieron unas 90.000 hectáreas solo en el área Piecas-Delta del Paraná, que va desde la ciudad de Santa Fe hasta Zárate.

Si se suman los datos de 2021 y de 2020, cuando el inicio de la sequía y la bajante del Paraná descontrolaron las quemas, en dos años y medio se destruyeron al menos unos 8.537 kilómetros cuadrados (853.000 hectáreas) sobre un área total estimada en unos 2,3 millones de hectáreas. El equivalente a 42 veces la superficie de la ciudad de Buenos Aires.

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