Automotrices en alerta por el nuevo esquema de importaciones

NewsITe
La reciente desregulación que permite a particulares importar vehículos 0 km encendió una fuerte señal de alarma en la industria automotriz argentina. Las terminales nucleadas en la Asociación de Fabricantes Automotores de la Argentina (ADEFA) advirtieron que los autos ingresados bajo este nuevo esquema no contarán con garantía oficial ni con el respaldo de la red de concesionarios y servicios técnicos del país.
Según señalaron fuentes del sector, los modelos que no forman parte de la oferta comercial local no están homologados por las marcas instaladas en Argentina. En consecuencia, esos vehículos quedarían por fuera de los programas habituales de postventa, lo que implica falta de garantía de fábrica, dificultad para acceder a repuestos originales y ausencia de servicio técnico especializado ante eventuales fallas.
La advertencia llega en un contexto de cambio regulatorio en el que el Gobierno flexibilitó las trabas para que personas físicas puedan traer autos del exterior de manera individual. Para las automotrices, el problema no es la mayor apertura del mercado, sino la asimetría en las exigencias técnicas y económicas entre las terminales y los particulares.
Disparidad en requisitos de seguridad y emisiones
Desde ADEFA remarcan que existe una “disparidad significativa” entre los controles que afrontan las terminales y los que deberán cumplir quienes importen autos a título personal. Las marcas están obligadas a tramitar dos licencias claves para cada modelo que comercializan en el país: la Licencia de Configuración de Modelo (LCM) y la Licencia de Configuración Ambiental (LCA).
Ambos procesos suelen extenderse por más de 12 meses, incluyen la realización de crash tests, ensayos de seguridad activa y pasiva, mediciones de emisiones contaminantes y calibraciones específicas para las condiciones locales. Estas exigencias representan inversiones millonarias que las automotrices distribuyen a lo largo de todo su portfolio de productos.
Un trámite simplificado y mucho más barato para particulares
En contraste, el nuevo esquema para particulares sustituye la LCM y la LCA por un único Certificado de Seguridad Vehicular (CSV). Para obtenerlo, el propietario debe encargar un informe técnico cuyo costo ronda los $100.000, equivalente a unos 20.000 módulos, según la normativa vigente.
- Las terminales deben cumplir procesos de homologación que demoran más de un año e implican altos costos.
- Los particulares acceden a un régimen simplificado mediante el CSV, con un arancel considerado “exiguo” por la industria.
En el sector señalan que esta brecha genera una competencia desigual, ya que las marcas invierten en garantizar estándares de seguridad, calidad y cuidado ambiental, mientras que el canal individual ofrece una alternativa más barata y rápida, sin asegurar el mismo nivel de protección al usuario.
“Es una diferencia en las estructuras de costos”, describen en la industria, y advierten que el régimen simplificado no garantiza iguales niveles de seguridad ni respalda al comprador frente a eventuales desperfectos.
Frente a este escenario, las automotrices recomiendan a los potenciales compradores evaluar no solo el precio y la posibilidad de acceder a modelos que hoy no se venden en el país, sino también el impacto de adquirir un vehículo sin garantía oficial, con menor respaldo técnico y mayor incertidumbre respecto del acceso a repuestos y mantenimiento a mediano plazo.

