La audiencia de control de detención expuso la versión de los acusados y los elementos de la fiscalía, que sostiene que las lesiones no fueron accidentales y que hubo responsabilidad en el cuidado de Ángel

La causa por la muerte de Ángel López, el niño de 4 años que falleció en el hospital regional, tuvo este martes una instancia clave con la audiencia de control de detención en Comodoro Rivadavia. Allí declararon su madre, Mariela Altamirano, y su pareja, Maicol Kevin González, ambos imputados en el expediente.
Durante su exposición, González sostuvo: “Nosotros somos inocentes” y afirmó que estuvieron acompañando al niño en todo momento. “Nosotros también queremos saber qué le pasó”, agregó al describir lo ocurrido en la noche previa al fallecimiento.
El imputado también cuestionó que no pudieron asistir al velorio. “Nos juzgaron desde el primer momento que lo llevamos al hospital. Yo quiero que se descubra la verdad y nos dejen de culpar, porque somos inocentes con Mariela. Lo encontramos en la cama, nosotros no tenemos dos habitaciones. Una sola que es una cama cucheta arriba y abajo una cama de dos plazas”.
En su testimonio, señaló que “en todo momento estuvimos en el hospital, teníamos miedo de tantas cosas que habían puesto en las redes sociales” y denunció: “No nos dan nuestro derecho a defendernos desde el primer día que lo llevamos al hospital. Las redes sociales nos tratan de un montón de cosas”. Además, describió la situación actual: “Tenemos que andar sin nuestra bebé, encerrados, incomunicados”.
La versión de los acusados sobre la crianza y la atención médica
González también se refirió a la crianza del niño. “Al nene se lo corregía como a cualquier nene, se le sacaba la tele o el juguete, como cualquier corrección. Pero esas barbaridades que dicen de golpes, maltratos o agua fría, no”.
Asimismo, cuestionó nuevamente que no pudieron despedirse. “A nosotros ni siquiera nos dieron la posibilidad de ir a despedirnos, de ir al velorio; nos tuvimos que enterar por las noticias cuando lo estaban llevando”.
El imputado negó antecedentes de violencia. “Tuve problemas con mis exparejas, pero nunca fui denunciado”, afirmó, y detalló su versión sobre la atención médica. “Desde un primer momento llevamos al bebé al hospital. Se armó una violencia hacia nosotros y hacia nuestro domicilio. El primer día que lo llevamos nos quedamos ahí y dijeron que hicimos abandono. Estuvimos hasta las 11 y media y nos retiramos por orden de la médica. Volvimos de nuevo al hospital antes de las 14.30. Volvimos a la noche y la doctora nos dijo que no nos acercáramos porque había personas de otro lado que estaban por tomar represalias”.
La acusación fiscal y los resultados de la autopsia
La fiscalía acusó a González por el delito de homicidio y sostuvo que Altamirano no intervino para asistir a su hijo, por lo que fue imputada como coautora por homicidio agravado por el vínculo.
El fiscal Facundo Oribones explicó que “todos los golpes que presentaba el niño Ángel López eran en su cráneo”, lo que derivó en un edema en la zona del cerebelo y posteriormente en un paro cardiorrespiratorio.
Además, sostuvo: “Estamos en presencia de traumatismos. Lo que se desprende es que las lesiones presentadas por Ángel fueron realizadas de forma voluntaria, más que nada por la cantidad de los golpes. Es decir, no accidentales”. Según indicó, estas lesiones serían internas y se habrían producido entre siete y diez días antes de la muerte.
Testimonios incorporados a la causa
Entre los elementos incorporados, la fiscalía presentó la declaración de una vecina de apellido Arévalo, quien afirmó que hace aproximadamente un mes observó una situación en la vía pública. Según su testimonio, Mariela perseguía a González y pedía ayuda a los vecinos mientras le decía: “Vos le pegas a mi hijo”.
La testigo también sostuvo que al niño lo obligaban a usar una máscara de Spiderman para ocultar los golpes y que, tras su muerte, la pareja habría quemado su ropa porque “estaría manchada de sangre”.
Otro testimonio, correspondiente a Roberto Maidana, ex cuñado de Altamirano, indicó que la madre biológica golpeaba al niño y lo obligaba a bañarse con agua fría.

