Devastador ataque con misiles contra base militar en Yemen

NewsITe
Al menos 53 personas murieron y más de 200 resultaron heridas tras un ataque con misiles contra un campamento militar en la provincia de Shabwa, en el sureste de Yemen. El hecho, confirmado por las autoridades locales, vuelve a exponer la crudeza de un conflicto que ya se extiende por más de una década y mantiene al país sumido en una de las peores crisis humanitarias del mundo.
De acuerdo con un comunicado del Gobierno de Shabwa, varios misiles balísticos lanzados por el movimiento hutí impactaron en el Centro de Entrenamiento Ahmed Al-Sulaimani, ubicado dentro de la base militar Al-Alam, en el distrito de Jardan, cerca de Ataq, la capital provincial. En ese lugar se encontraba concentrado nuevo personal de seguridad interna que realizaba tareas de formación.
Las autoridades precisaron que las cifras de víctimas son todavía preliminares, ya que los equipos de rescate continúan trabajando en la evacuación de heridos y en la búsqueda de posibles sobrevivientes entre los escombros. Los lesionados están siendo atendidos en hospitales gubernamentales y aquellos en estado crítico serán derivados a centros médicos especializados de la región.
La magnitud del ataque representa un aumento significativo respecto de los primeros reportes difundidos por fuentes médicas locales, que hablaban inicialmente de al menos 25 soldados muertos y más de 30 heridos tras el impacto de tres misiles en la base. Con el correr de las horas, la cifra se fue actualizando hasta llegar al actual balance, que podría continuar modificándose.
Reivindicación del ataque y reclamo de defensa aérea
Más tarde, el movimiento hutí se atribuyó formalmente la ofensiva. La cadena de televisión Al Masirah, administrada por ese grupo, citó a una fuente militar que afirmó haber atacado concentraciones de lo que describió como “fuerzas respaldadas por Arabia Saudita” en la base de Al-Alam. El mensaje se inscribe en la narrativa habitual de los hutíes, que presentan sus operaciones como una respuesta a la intervención de la coalición liderada por Riad.
Según Al Masirah, los hutíes reiteraron además su llamado a “todos los yemeníes” a abandonar los campamentos militares donde acusan a Arabia Saudita de movilizar tropas y equipamiento. En paralelo, las autoridades de Shabwa reclamaron al Gobierno yemení reconocido internacionalmente y a la coalición internacional que dote a la provincia de sistemas de defensa antiaérea, vigilancia y alerta temprana, con el objetivo de prevenir nuevos ataques de estas características.
La base de Al-Alam es considerada una instalación estratégica para las fuerzas aliadas con el Gobierno yemení respaldado por la comunidad internacional. Su ubicación en una provincia rica en petróleo la convierte en un punto clave tanto desde el plano militar como económico, en un contexto donde los recursos energéticos son también un factor de disputa en la prolongada guerra civil.
Un conflicto que no encuentra salida
Yemen vive en estado de conflicto desde finales de 2014, cuando los hutíes tomaron la capital, Saná, y extendieron su control sobre amplias zonas del norte del país. En 2015, una coalición militar encabezada por Arabia Saudita intervino en apoyo del Gobierno reconocido internacionalmente, dando inicio a una guerra que ha dejado decenas de miles de muertos y millones de desplazados.
- El ataque en Shabwa se produce en medio de una escalada de enfrentamientos entre hutíes y fuerzas gubernamentales apoyadas por la coalición.
- Organismos internacionales han advertido reiteradamente sobre la grave situación humanitaria, con riesgo de hambruna y colapso sanitario.
“Pedimos sistemas de defensa antiaérea y alerta temprana para proteger a la población y a las fuerzas de seguridad en Shabwa”, reclamaron las autoridades provinciales en su comunicado oficial.
Mientras la comunidad internacional intenta reactivar esfuerzos diplomáticos para alcanzar un alto el fuego sostenible, episodios como el ataque a la base de Al-Alam evidencian la fragilidad de cualquier avance y el alto costo humano que sigue pagando la población yemení. La falta de una solución política integral mantiene abierto un conflicto cuyo desenlace aún parece distante.

