Arriazu marca límites al Gobierno: mejora macro, malestar micro

Arriazu advierte al Gobierno por la brecha entre la macro y la vida diaria

El economista Ricardo Arriazu durante un foro económico en Buenos Aires

NewsITe

En un contexto de fuertes cambios económicos y tensión política, el economista Ricardo Arriazu, uno de los especialistas más cercanos al presidente Javier Milei, lanzó una advertencia que resuena en la Casa Rosada: “lo que se necesita es que la economía real mejore”. El mensaje, planteado durante un foro organizado por KPMG Argentina en Buenos Aires, pone el foco en la distancia entre los avances de la macroeconomía y las dificultades que todavía enfrenta la gente en su vida cotidiana.

Arriazu, considerado afín a las políticas oficiales de ajuste fiscal y ordenamiento de las cuentas públicas, insistió en diferenciar entre la macroeconomía —inflación, tipo de cambio, balanza de pagos y resultado fiscal— y la microeconomía, vinculada al poder de compra de salarios y jubilaciones, la actividad de las pymes y el nivel de consumo. Esa brecha, admitió, es hoy uno de los principales desafíos del Gobierno nacional.

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“Si mejora la economía real, la oportunidad argentina es fabulosa”, sostuvo ante empresarios, consultores y ejecutivos del sector financiero. Con esa frase, el economista sintetizó una visión optimista sobre el mediano plazo, pero condicionada a que los beneficios de la estabilización comiencen a sentirse en el bolsillo de la población y en la actividad productiva.

Una oportunidad histórica apalancada por la energía

Arriazu subrayó que la Argentina atraviesa una ventana de oportunidad “espectacular” ligada, entre otros factores, al desarrollo del sector energético, en particular Vaca Muerta. Según sus proyecciones, para 2030 el país podría estar exportando más de 30.000 millones de dólares anuales sólo en energía, lo que significaría una fuerte generación de divisas y una mejora estructural de la balanza de pagos.

“Los planetas se alinearon. Tenemos una oportunidad espectacular. Pero Argentina tuvo muchas veces oportunidades que desperdició”, advirtió, en alusión a otros ciclos de precios altos de commodities o de acceso al financiamiento externo que no se tradujeron en un proceso sostenido de desarrollo.

En esa línea, señaló que el escenario actual —con recomposición del superávit comercial y corrección de algunos desequilibrios— brinda margen para pensar en una etapa de crecimiento más robusta, siempre y cuando se consoliden reglas de juego estables, se respeten los contratos y se reduzca la incertidumbre política.

La macro mejora, pero la calle sigue en tensión

Al exponer sobre los números agregados de la economía, Arriazu destacó la mejora en el frente externo: “Yo tenía un superávit para este año de 13.500 millones de dólares que era mejor que el del año pasado. Ahora estoy en 20.000 millones con superávit en cuenta corriente”, detalló. Este resultado se explica en parte por el ajuste en las importaciones, la mejora de las exportaciones del agro respecto del año de la sequía y el impacto de la devaluación en la competitividad externa.

  • Recomposición del superávit externo, que proyecta unos 20.000 millones de dólares en cuenta corriente.
  • Perspectivas optimistas para el sector energético hacia 2030, con un fuerte potencial exportador.
  • Persistencia de problemas en la economía cotidiana: caída del consumo, dificultades de pymes y salarios rezagados.

“En este momento lo que se necesita es que la economía real mejore. Si mejora, la oportunidad argentina es fabulosa”. (Ricardo Arriazu)

Mientras el Gobierno exhibe la baja de la inflación mensual, el superávit fiscal y el ajuste del gasto como signos de éxito de su programa, la advertencia de Arriazu funciona como un llamado de atención desde adentro del oficialismo económico. El desafío, remarcó, es que esa mejora macro se traduzca en reactivación, empleo y alivio para los sectores que hoy sienten con mayor crudeza el impacto del ajuste.

El debate sobre los tiempos de la recuperación y la sostenibilidad social del programa económico seguirá en el centro de la escena. Para Arriazu, la clave está en no desaprovechar la combinación de estabilidad incipiente y potencial exportador, pero sin perder de vista que el termómetro final será la economía real de todos los días.

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