Argüello acusa traición peronista por apoyo a la reforma laboral

Argüello cuestiona a gobernadores peronistas por avalar la reforma

Octavio Argüello critica la reforma laboral y a gobernadores peronistas

NewsITe

La profundización del conflicto entre la CGT y el Gobierno nacional sumó en las últimas horas un nuevo capítulo, luego de que el dirigente sindical Octavio Argüello acusara de “traición” a gobernadores y legisladores peronistas por haber acompañado en el Congreso la reforma laboral impulsada por la administración de Javier Milei. Según advirtió, el paquete de cambios en materia de empleo representa un severo retroceso en derechos conquistados.

En declaraciones radiales a Splendid AM 990, el referente gremial calificó a la iniciativa oficial como “una ley totalmente regresiva” que, a su entender, deja a los trabajadores “en una situación de indefensión” frente al empleador. Con fuerte tono crítico, sostuvo que algunos mandatarios provinciales se alinearon con la Casa Rosada a cambio de obras y recursos: “No se puede vender la dignidad del pueblo por una zanjacuneta y dos metros de asfalto”, graficó.

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Argüello remarcó que varios de los gobernadores y legisladores que avalaron el proyecto llegaron a sus cargos por el voto peronista, lo que generó especial malestar en el movimiento obrero organizado. “Gobernadores y legisladores que entraron por el voto peronista acompañaron esta ley. Eso es lo que más duele”, expresó. Si bien evitó hablar de acuerdos ilegales, dejó entrever que cada dirigente deberá explicar ante su electorado las razones de su posicionamiento.

El rol de la CGT, el paro y la crisis política del peronismo

Frente a las críticas sobre la supuesta tardanza en la reacción sindical, Argüello defendió la estrategia de la CGT y recordó que, en los últimos dos años, la central obrera realizó cuatro paros generales y al menos trece movilizaciones en rechazo a las políticas laborales y económicas. Señaló que la organización actuó en tres frentes: legislativo, judicial y de protesta en las calles, buscando primero el diálogo institucional con gobernadores, diputados y senadores antes de pasar a medidas de fuerza más duras.

Respecto del último paro general, consideró que la medida fue “contundente” y justificó la decisión de no convocar a una movilización masiva. “Queríamos que se vea que el paro era realmente efectivo cuando no hay movimiento en la calle”, explicó, y evaluó que el clima social comenzó a modificarse a partir del debate del artículo 44 de la reforma, vinculado a las licencias por enfermedad, cuando amplios sectores de la población advirtieron que se estaban discutiendo recortes en derechos adquiridos.

El dirigente sindical, según reconstruyó la Agencia Noticias Argentinas, también diagnosticó una fuerte crisis en el campo político opositor. “El problema no es gremial, es político. Nos falta la fuerza política”, indicó, al trazar un cuadro crítico del peronismo, al que describió como “totalmente en crisis y desordenado”. Aun así, destacó que la CGT mantiene su unidad interna, aunque condicionada por lo que definió como “una crisis política profunda” del espacio que históricamente representó a los trabajadores.

Críticas al contenido de la reforma laboral y disputa cultural

Al analizar el texto de la reforma, Argüello sostuvo que “no tiene ningún artículo favorable” al empleo registrado y negó que las modificaciones vayan a incentivar la generación de puestos de trabajo. “Es una gran mentira. El problema no es la legislación laboral, es el fracaso del modelo económico”, enfatizó. Cuestionó en particular la figura del banco de horas y señaló que esas herramientas exacerban el desequilibrio de poder entre empleador y empleado, al dificultar que el trabajador pueda negociar sus condiciones de manera real y efectiva.

Para el dirigente, la discusión excede lo estrictamente laboral y forma parte de una disputa cultural de largo plazo. Aseguró que, en ese terreno, los sectores que impulsan la flexibilización lograron instalar la idea de que el trabajador formal, protegido por convenios y estatutos, es un “privilegiado” frente al trabajador informal, lo que fragmenta la solidaridad entre distintos segmentos del mundo del trabajo. En este sentido, consideró que el escenario actual no es responsabilidad exclusiva del gobierno de Milei, sino el resultado de un proceso acumulado en los últimos años.

Argüello también se refirió al impacto que tuvo el gobierno de Alberto Fernández en la pérdida de respaldo social para el peronismo y el movimiento obrero. Reconoció que se trató de “un fracaso político muy profundo” y planteó la necesidad de reconstruir un frente más amplio que recupere la confianza ciudadana. “No alcanza con volver a ser lo que éramos. Tenemos que ser mejores”, concluyó, al tiempo que llamó a reorganizar tanto la representación política como la sindical para enfrentar los cambios que impulsa la actual gestión nacional.

“No se puede vender la dignidad del pueblo por una zanjacuneta y dos metros de asfalto”, advirtió Octavio Argüello al cuestionar a gobernadores peronistas que apoyaron la reforma laboral.

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