Argentina negocia con EE.UU. recibir deportados de terceros países

Argentina y Estados Unidos avanzan en un polémico acuerdo migratorio

Reunión bilateral entre Argentina y Estados Unidos por tema migratorio

NewsITe

El gobierno de Estados Unidos y la administración de Javier Milei mantienen conversaciones avanzadas para sellar un acuerdo que habilite a Washington a enviar a la Argentina inmigrantes de otras nacionalidades que no pueden ser deportados a sus países de origen, según reveló una investigación del diario The New York Times reproducida por la agencia Noticias Argentinas.

De concretarse, el entendimiento colocaría a la Argentina en el rol de “tercer país” receptor de expulsados, profundizando el alineamiento político y geopolítico con la Casa Blanca en el marco de la gestión de Donald Trump, que impulsa una política de deportaciones masivas para desalentar los cruces irregulares hacia su territorio.

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Un esquema de triangulación de deportados

Fuentes consultadas por el medio estadounidense indicaron que las negociaciones aún no están cerradas, pero avanzan con celeridad. El objetivo central de Washington es encontrar destinos alternativos para personas sobre las que pesa una orden de deportación, pero cuyo retorno a sus países se ve imposibilitado por diversos factores, como la falta de relaciones diplomáticas, la negativa de los gobiernos de origen o la imposibilidad de emitir documentos de viaje.

En ese contexto, Argentina aparece como un socio dispuesto a estudiar la propuesta. Para la Casa Rosada, aceptar estos traslados podría interpretarse como un gesto de fuerte sintonía con la estrategia global de Estados Unidos, en línea con la búsqueda del oficialismo de estrechar lazos políticos, económicos y de seguridad con la potencia norteamericana.

Tensiones con la política migratoria local

El posible acuerdo genera interrogantes sobre su encuadre frente al discurso interno del Gobierno argentino, que viene reivindicando un endurecimiento del control fronterizo y mostrando cifras en alza de expulsiones de extranjeros con antecedentes penales o en situación irregular. La eventual recepción de deportados provenientes de terceros países podría tensionar esa narrativa y abrir un debate sobre los límites de la soberanía migratoria.

En la práctica, mecanismos de “tercer país seguro” o esquemas similares han sido usados por Estados Unidos para reasentar a personas de naciones con las que mantiene vínculos diplomáticos conflictivos o casi nulos. Además de funcionar como válvula de escape para su sistema migratorio, operan como mensaje disuasorio para quienes evalúan emprender la ruta hacia la frontera estadounidense.

Implicancias regionales y diplomáticas

  • El acuerdo podría sentar un precedente para otros países de la región que mantienen una relación cercana con Washington.
  • Organismos de derechos humanos suelen advertir sobre el riesgo de vulnerar garantías básicas si no se respetan estándares internacionales de refugio y asilo.
  • La medida podría impactar en el ya tensionado sistema de alojamiento, empleo y asistencia social para migrantes en Argentina.

“La figura de tercer país seguro implica que un Estado acepta recibir a personas expulsadas de otra nación, asumiendo la responsabilidad de brindarles protección o regularizar su situación migratoria bajo sus propias leyes”, explican especialistas en derecho internacional consultados habitualmente por medios del sector.

Por el momento, ni la Casa Blanca ni el gobierno argentino dieron detalles oficiales sobre el alcance concreto del entendimiento ni sobre cuántas personas podrían verse alcanzadas. Se espera que, a medida que avancen las negociaciones, se abran discusiones en el plano político, judicial y social acerca del impacto que esta política podría tener en la Argentina y en el escenario migratorio regional.

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