Aparece el certificado de defunción de Facundo Astudillo Castro

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El certificado de defunción de Facundo José Astudillo Castro, el joven que desapareció en plena cuarentena y cuyo cuerpo apareció meses después en un cangrejal de Bahía Blanca, finalmente fue hallado por su madre en la casa de su abuelo. El documento, que había sido emitido en 2020, era buscado por la Justicia para completar los trámites formales de inscripción de su fallecimiento.
Según relató Cristina Castro en un comunicado, el hallazgo se produjo el sábado 1 de agosto de 2026, cuando encontró la documentación vinculada al caso en la vivienda de su padre. Entre los papeles aparecieron el certificado de defunción, el acta de retiro del cuerpo y otros documentos que habían sido entregados en su momento al Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), organismo que intervino en la pericia sobre los restos del joven.
La búsqueda del certificado se había intensificado luego de que la fiscal Iara Silvestre solicitara un oficio al Registro Nacional de las Personas (RENAPER) para que se formalizara e inscribiera el fallecimiento de Facundo. El juez federal Walter López Da Silva había ordenado a los fiscales Horacio Azzolín, Alberto Gentile y a la propia Silvestre que investigaran por qué el acta de defunción nunca fue incorporada al expediente y cómo se produjo su aparente desaparición administrativa.
En ese marco, la Justicia le requirió a la familia que presentara el certificado para poder emitir la correspondiente “licencia de inhumación”. Incluso se consultó al Cuerpo Médico Forense, que ratificó que el documento fue emitido únicamente para ser presentado ante el RENAPER y que, en este caso, había sido entregado el 3 de septiembre de 2020 a la perito de parte, la médica Emma Virginia Creimer.
Qué deberá resolver ahora la Justicia
Con el certificado nuevamente en manos de la familia y a disposición del juzgado, la Justicia deberá esclarecer cómo se perdió el documento y si fue objeto de algún manejo irregular. No se descarta que el papel sea sometido a nuevos análisis o verificaciones antes de completar el trámite de inscripción del fallecimiento, según consignó el portal bahiense La Brújula 24.
El caso de Facundo Astudillo Castro se transformó en uno de los expedientes más sensibles de los últimos años en materia de presunta violencia institucional. El joven, oriundo de Pedro Luro, fue visto por última vez el 30 de abril de 2020, cuando se desplazaba a dedo hacia Bahía Blanca para visitar a su ex novia en pleno aislamiento obligatorio por la pandemia de Covid-19.
La desaparición y muerte de Facundo
De acuerdo con la reconstrucción judicial, Facundo consiguió que un automovilista lo acercara hasta la localidad de Mayor Buratovich, donde mantuvo su primer contacto con personal policial en un control por las restricciones sanitarias. A partir de ese momento se perdió todo rastro concreto de su paradero, hasta que su cuerpo fue hallado el 15 de agosto de 2020 en una zona de cangrejales cercana a General Daniel Cerri, en el partido de Bahía Blanca.
La autopsia realizada por el EAAF y peritos oficiales determinó que la causa de muerte fue asfixia por sumersión, es decir, ahogamiento, y la clasificó como una muerte violenta de tipo no natural. Sin embargo, no pudo establecerse con certeza si se trató de un accidente, un suicidio o un homicidio. Desde el inicio, la familia de Facundo sostuvo la hipótesis de una desaparición forzada y apuntó directamente contra efectivos de la Policía bonaerense.
La investigación judicial tuvo derivaciones colaterales. Uno de los episodios más resonantes fue la actuación del instructor canino Marcos Herrero, convocado para participar en los rastrillajes. Años más tarde, el Tribunal Oral Criminal Federal de Bahía Blanca lo condenó a 7 años de prisión por “falso testimonio reiterado agravado” en siete hechos vinculados a la causa, al considerar que había montado pruebas y aportes engañosos durante la búsqueda.
Mientras la causa principal por la muerte de Facundo sigue bajo análisis, el reciente hallazgo del certificado de defunción agrega un nuevo capítulo a una historia marcada por sospechas, demoras y reclamos de la familia, que insiste en que se esclarezcan las responsabilidades y se haga justicia.

