Los investigadores creen que la medida podría reducir las olas de calor marinas que alimentan algunos de los fenómenos climáticos más extremos del planeta.

Un nuevo estudio sugiere que una controvertida técnica de geoingeniería capaz de reducir parcialmente la radiación solar podría ayudar a limitar el calentamiento de los océanos y disminuir de esa forma el riesgo de fenómenos extremos como un posible Súper El Niño.
¿Cómo es el procedimiento?
La propuesta consiste en inyectar partículas de azufre en la estratósfera para reflejar una parte de la energía solar de vuelta al espacio. Estas partículas permanecerían suspendidas en las capas altas de la atmósfera durante años y actuarían como una especie de escudo capaz de reducir la cantidad de radiación solar que llega a la superficie terrestre.
El método, conocido como inyección de aerosoles estratosféricos, busca imitar el efecto de enfriamiento que producen algunas grandes erupciones volcánicas, cuando enormes cantidades de compuestos de azufre son expulsadas a la atmósfera y contribuyen a disminuir temporalmente las temperaturas globales.
El vínculo con el Súper El Niño
La propuesta surge en un momento en que varios científicos advierten sobre la posibilidad de que el próximo Súper El Niño sea uno de los más intensos jamás observados. Este fenómeno climático se produce cuando las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial se calientan por encima de lo normal. En sus episodios más fuertes puede alterar los patrones meteorológicos en todo el mundo y desencadenar olas de calor, sequías, inundaciones y precipitaciones extremas.
Sin embargo, los investigadores creen que el próximo episodio podría verse reforzado por gigantescas olas de calor marinas que se han desarrollado en el Pacífico desde finales de 2025. Una de ellas se extiende a lo largo de unos 14.500 kilómetros, mientras que otra abarca una amplia zona entre Papúa Nueva Guinea y la costa de California, donde las temperaturas del agua han llegado a situarse hasta 3 °C por encima de la media.
Ante este escenario, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) prevé que las probabilidades de temperaturas superiores a lo normal se mantengan en los niveles más altos en el sur y oeste de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe. Asimismo, Europa y el norte de África mostrarían una amplia tendencia hacia temperaturas por encima de lo normal, mientras que en Asia predominarían condiciones más cálidas de lo habitual al sur de los 60° de latitud norte. Frente a este escenario, los investigadores analizaron hasta qué punto la inyección de aerosoles estratosféricos podría reducir el impacto de estos fenómenos extremos.
Los resultados del estudio
Los expertos estiman que, si la temperatura global pudiera mantenerse en torno a 1,5 °C por encima de los niveles preindustriales mediante esta técnica, cerca de una cuarta parte de los océanos estaría protegida frente al agravamiento de las olas de calor marinas. En un escenario más ambicioso, en el que el calentamiento se limitara a 1°C, hasta el 76 % de las aguas oceánicas experimentaría episodios menos intensos y el 80 % registraría olas de calor más cortas. Las regiones que más se beneficiarían serían el Atlántico tropical, el océano Índico, el Ártico y el Atlántico Sur.
Una solución polémica
La llamada inyección de aerosoles estratosféricos sigue siendo una de las propuestas más controvertidas dentro de la geoingeniería climática. Sus defensores sostienen que podría enfriar temporalmente el planeta al reflejar parte de la radiación solar, pero expertos de la Universidad de Columbia advierten que la liberación de partículas de azufre en distintas regiones del planeta podría alterar los sistemas de monzones, modificar las corrientes atmosféricas e incluso cambiar patrones meteorológicos a escala global. Entre los posibles riesgos también figuran lluvias ácidas, contaminación ambiental y efectos sobre la salud humana asociados a la inhalación de aerosoles.

