Aoun denuncia injerencia iraní y pide frenar el uso del Líbano como “moneda de cambio”

NewsITe
El presidente del Líbano, Joseph Aoun, lanzó una dura advertencia a Irán al acusar a Teherán de utilizar a su país como “moneda de cambio” en el conflicto que mantiene con Estados Unidos e Israel. En una entrevista concedida a la cadena CNN desde el palacio presidencial en Beirut, el mandatario reclamó el fin de las intervenciones extranjeras y subrayó que el pueblo libanés está “harto” de pagar el costo humano y económico de una guerra que no siente como propia.
Aoun remarcó que la tensión en la frontera con Israel se encuentra en un punto crítico y que el actual alto el fuego pende de un hilo. En ese contexto, advirtió que el Líbano vuelve a quedar atrapado en uno de los enfrentamientos regionales más graves de los últimos tiempos, marcado por la disputa de poder entre Irán e Israel y por el rol de Hezbolá, la organización armada chiíta respaldada por Teherán.
“No están tratando de ayudarnos… el pueblo del Líbano está pagando el precio en aras de sus propios intereses”, afirmó el presidente al referirse a la estrategia iraní en la región. También sostuvo que los intereses nacionales libaneses “no coinciden” con los de Irán y que cualquier cálculo geopolítico que suponga sacrificar la estabilidad del país resulta “inaceptable”.
Hezbolá bajo la lupa y un alto el fuego frágil
El acuerdo de alto el fuego mediado en Washington entre Israel y el Líbano sigue condicionado al cese completo de los ataques de Hezbolá y a la retirada de sus efectivos del sur del país. Aoun describió las negociaciones como complejas, pero consideró que el avance registrado podría abrir la puerta a una “paz justa y duradera” si todas las partes respetan los compromisos asumidos.
Sin embargo, Hezbolá rechazó los términos del entendimiento al considerar que no garantiza una retirada plena de las fuerzas israelíes del territorio libanés. Esa postura profundiza la brecha entre el grupo armado y el gobierno central, que busca recuperar el control efectivo de sus fronteras y limitar el margen de maniobra de las milicias.
Aoun fue especialmente crítico con Naim Qassem, figura central de Hezbolá, al subrayar que “el pueblo libanés no es su pueblo” y que el dirigente “no representa” a la mayoría de la sociedad. Según el presidente, ciudadanos de distintas confesiones, incluidos chiíes, le expresan a diario su cansancio por la destrucción periódica de sus hogares y la incertidumbre permanente.
Reclamo de soberanía y desarme de grupos armados
En un país atravesado por décadas de guerras civiles, injerencia extranjera y conflictos sectarios, el mandatario insistió en que su gobierno se propone avanzar en el desarme de Hezbolá y en reducir la influencia política y militar del grupo dentro del territorio nacional. La existencia de un “Estado dentro del Estado”, sostuvo, socava la autoridad institucional y alimenta la escalada con Israel.
- Aoun exige a Irán que deje de condicionar acuerdos con Estados Unidos e Israel al futuro del Líbano.
- El presidente defiende la necesidad de consolidar un solo mando militar y político en manos del Estado libanés.
“Están utilizando al Líbano como moneda de cambio y eso es inaceptable”, remarcó Aoun, al denunciar que familias enteras han sido aniquiladas por los ataques derivados del conflicto.
Mientras tanto, desde el entorno de Hezbolá, Naim Qassem calificó las negociaciones con Israel como una forma de “rendición” y aseguró que amplios sectores de la población se oponen a la tregua. La disparidad de visiones refleja la pugna interna por el rumbo del país: entre quienes apuestan por una salida diplomática y aquellos que priorizan la confrontación armada como herramienta política.
En un escenario ya golpeado por la crisis económica, la inflación y el deterioro de los servicios básicos, el desenlace del pulso entre el gobierno libanés, Irán, Israel y Hezbolá será clave para definir si el Líbano logra encaminarse hacia una estabilidad duradera o continúa atrapado en el tablero geopolítico de Medio Oriente.

