Ansiedad, depresión o trastornos alimentarios: así afecta el acoso en redes sociales a las mujeres jóvenes

LA VIOLENCIA DIGITAL EMPIEZA DESDE EDADES TEMPRANAS

El acoso digital altera la vida de miles de mujeres, provoca un miedo que condiciona su salud y sus rutinas diarias. Así lo revela una investigación del Instituto de Mujeres de España, que evidencia una problemática compartida a nivel global. En América Latina, 9 de cada 10 mujeres han experimentado alguna forma de violencia facilitada por la tecnología.

Ilustración

De la Redacción de EL NORTE
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El estudio `Mujeres jóvenes y acoso en redes sociales` del Instituto de Mujeres de España visibiliza una problemática global: la violencia digital no es anecdótica. Ocho de cada diez jóvenes de entre 16 y 24 años han experimentado al menos una situación de acoso en redes y en una importante cantidad de casos ha afectado su salud.

El 56,2% ha recibido mensajes insistentes de hombres que buscan quedar o “intimar” incluso después de haber rechazado la interacción; el 53% ha recibido comentarios o fotos sexualmente explícitas sin solicitarlas; el 45,2% ha sido insultada tras no responder o tras bloquear a la persona que la acosaba; el 43,5% ha recibido insultos, amenazas o burlas de carácter hiriente; y el 17,2% ha visto cómo se difundían —o se amenazaba con difundir— imágenes personales sin consentimiento.

El estudio muestra que, como consecuencia, más de la mitad de las jóvenes se sintieron enfadadas, impotentes y asqueadas (59,3%) e inseguras, amenazadas y asustadas (57,2%). En menor medida, una cuarta parte de ellas afirma haberse sorprendido ante dicho escenario, y un 16,3% afirma haberse sentido culpable. Un 38% llega a desarrollar ansiedad, depresión, paranoia o trastornos alimentarios.

Además, un 24% ha faltado a su trabajo y un 12,3% ha tenido pensamientos suicidas.

Instagram es el epicentro de esta violencia, seguida de WhatsApp, Facebook y Twitter, donde agresores conocidos o desconocidos actúan solos o en grupo.

CONDICIONAMIENTO DE LA VIDA DIARIA

Ante el temor que generan estas situaciones, siete de cada diez mujeres cambian su forma de moverse por el mundo: evitan caminar solas por la noche, comparten su ubicación con amigas, rechazan citas con desconocidos o modifican sus rutinas para reducir su exposición.

Otras deciden privatizar sus cuentas, dejar de publicar fotos en las que aparece su cuerpo o limitar la información personal que comparten, una estrategia de autocensura que reduce su libertad.

Pese a la gravedad, denunciar es la excepción. Casi la mitad de las jóvenes no comparte lo ocurrido ni con su familia ni con sus amigas. Muchas sienten vergüenza, otras temen no ser creídas o juzgadas, y la mayoría desconoce cómo denunciar el acoso digital o qué recursos existen. Sólo el 6,8% de ellas avisó o denunció lo sucedido ante organismos oficiales, el 10,5% a sus centros de estudios y el 20% lo reportó en las plataformas.

Resolver la situación sola y no darle importancia son los principales motivos por los que las jóvenes no denunciaron la situación: 4 de cada 10 así lo afirma. Sin embargo, la opinión de terceras partes era importante para aquellas chicas cuya información o imagen había sido difundida o le habían amenazado con ello.

RESPONSABILIDADES Y PEDIDOS

El estudio también concluye que existe una conciencia clara y generalizada de que las mujeres, por el hecho de serlo, se encuentran en una situación de mayor vulnerabilidad.

Los acosadores (69,0%), la sociedad (25,6%) y las propias redes sociales (19,5%) son vistos como los tres principales responsables de que se den este tipo de situaciones.

La mitad de las encuestadas considera que, por parte de las redes sociales, debería existir la posibilidad de activar protocolos de emergencia ante estas situaciones (53,5%), y también mostrar cercanía y facilitar el proceso de denuncia (50,4%). Por parte del Estado, demandan un teléfono o un servicio (chat) específico para víctimas de acoso online (53,1%), y la posibilidad de “denuncia rápida” ante las autoridades para los casos de acoso online (52,9%).

PROBLEMÁTICA GLOBAL

En América Latina, 9 de cada 10 mujeres han experimentado alguna forma de violencia facilitada por la tecnología. La violencia digital empieza desde edades tempranas: más de la mitad de las niñas y adolescentes que usan internet ha vivido violencia en línea y muchas reportan su primera experiencia de acoso en redes sociales entre los 14 y los 16 años.

“Estas violencias no se quedan en internet: afectan su bienestar, impactan en la salud mental, generan aislamiento, inhiben la libertad de expresión y la participación pública, y pueden estar vinculadas a formas graves de violencia fuera del ámbito digital, incluidos los femicidios”, denuncian desde Unicef.

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