Ocho de cada diez argentinos piden educación financiera obligatoria

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Una amplia mayoría de la población argentina considera que la educación financiera debe formar parte de los contenidos obligatorios en las escuelas. De acuerdo con una encuesta nacional realizada por BCBA Joven y la consultora Opina Argentina, el 82% de las personas consultadas apoyan que se enseñe planificación financiera desde el nivel educativo formal.
El relevamiento, llevado a cabo de manera online sobre una muestra de 1.336 casos en todo el país y con un margen de error de 2,6%, evidencia una demanda social concreta frente a un escenario económico complejo y a la creciente digitalización de los medios de pago. Para especialistas del sector, estos datos refuerzan la necesidad de dotar a las nuevas generaciones de herramientas básicas para administrar sus recursos, evitar endeudamientos excesivos y comprender los riesgos de distintas alternativas de inversión.
Sin embargo, el apoyo social contrasta con el conocimiento real de programas ya existentes. Según el estudio, solo 3 de cada 10 encuestados afirman conocer iniciativas de educación financiera dentro del sistema educativo. Esa brecha entre la expectativa de la sociedad y la oferta actual de contenidos revela un desafío pendiente tanto para los gobiernos como para las instituciones educativas.
Cambios en los hábitos de pago y uso de herramientas financieras
El informe también registra transformaciones significativas en las prácticas financieras cotidianas. El 77% de los participantes declaró utilizar billeteras virtuales y pagos con código QR, 15 puntos porcentuales más que el año anterior. Además, el 36% ya considera a estas aplicaciones como su principal medio de pago, por encima del efectivo (32%) y de la tarjeta de débito (18%).
- El 77% usa billeteras virtuales y pagos con QR.
- El 36% las elige como medio de pago principal.
- El efectivo queda detrás, con el 32%, y la tarjeta de débito con el 18%.
Entre los menores de 29 años, la familiaridad con instrumentos financieros es aún mayor. De acuerdo con los resultados del sondeo, el 23% de los jóvenes invierte en acciones, el 10% ha comprado títulos públicos, el 27% opera con fondos comunes de inversión y el 21% ha adquirido criptomonedas. Se trata de herramientas que, sin acompañamiento pedagógico, pueden implicar riesgos significativos si no se comprenden sus características, plazos y volatilidad.
A pesar de la expansión de las plataformas digitales, persisten conductas tradicionales de resguardo de valor. La compra de dólares continúa siendo la opción que mayor confianza genera entre los encuestados (62%), seguida por los plazos fijos (61%) y, bastante más atrás, las criptomonedas (14%). Esta coexistencia de prácticas clásicas y nuevas tecnologías financieras refuerza la importancia de contar con conocimientos básicos para evaluar alternativas y diversificar decisiones.
“La educación financiera no es un tema teórico; es brindar herramientas para que se puedan tomar decisiones de manera informada para intentar evitar caer en riesgos innecesarios y para poder planificar de la manera más eficiente posible decisiones que ya forman parte de la vida cotidiana”, señaló Guido Lanzillotta, presidente de Bolsa Joven, al analizar los resultados de la encuesta.
El estudio también revela que el 65% de las personas arma un presupuesto del hogar y que más de la mitad debió recurrir recientemente a ahorros, créditos o trabajos adicionales para llegar a fin de mes. En ese contexto, especialistas remarcan que la incorporación sistemática de contenidos de educación financiera en los colegios podría contribuir a fortalecer las capacidades de planificación de las familias y mejorar la toma de decisiones económicas a lo largo de la vida adulta.
Con un consenso social amplio y un uso cada vez más extendido de herramientas digitales, la discusión sobre cómo y cuándo integrar la educación financiera en el sistema educativo argentino gana espacio en la agenda pública. Para BCBA Joven y otras organizaciones del sector, el desafío será transformar este apoyo mayoritario en políticas concretas y programas sostenidos en el tiempo.

