Almirón asumió el error en el festejo anticipado de Rosario Central

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Rosario Central vivió una noche tan intensa como contradictoria en el Gigante de Arroyito. Tras vencer 2 a 0 a Estudiantes de Río Cuarto y mientras se definía el torneo anual en Buenos Aires, el estadio estalló en festejos creyendo que el bicampeonato estaba asegurado. Sin embargo, el agónico gol de Enner Valencia para Boca revirtió el escenario y dejó al conjunto rosarino con las manos vacías.
En conferencia de prensa, el entrenador Jorge Almirón puso en palabras esa montaña rusa de emociones y reconoció que el festejo desbordado se originó en una lectura equivocada de lo que ocurría en La Bombonera. “Nos confundimos. Festejamos antes porque nos dejamos llevar por la gente”, admitió el director técnico, en alusión al momento en que jugadores e hinchas treparon alambrados e invadieron el campo de juego convencidos de que el título estaba asegurado.
Almirón describió un clima de ilusión que rozó la épica y terminó en desilusión profunda: “Las sensaciones de todos los hinchas de Central, los jugadores y los directivos son que estuvimos cerca. Hicimos lo que teníamos que hacer en esta seguidilla de partidos que ganamos. Estuvimos a veinte o treinta segundos de poder ganar. Es un momento de tristeza e incertidumbre”. Para el DT, lejos de clausurar un ciclo, este golpe marca el inicio de una nueva etapa competitiva: “Ahora para nosotros empieza otro campeonato”, sostuvo.
Reconocimiento a Boca y balance del año de Rosario Central
En su análisis del desenlace del certamen, el entrenador elogió al rival y buscó poner paños fríos a la bronca lógica del hincha. “A veces el fútbol no tiene explicaciones. No se dio para nosotros, por lo que corresponde felicitar a Boca, a su técnico y a sus jugadores”, remarcó. También valoró el respaldo del público canalla pese al desenlace: “La gente entendió que los futbolistas entregaron todo y lo del estadio fue espectacular”.
Más allá del título esquivo, Almirón subrayó los logros deportivos obtenidos durante el año, entre ellos la clasificación a la Copa Libertadores. “Jugamos como un equipo grande en la recta final. Clasificamos a la Libertadores con buen juego y el equipo demostró nuevamente que hizo todo lo posible por ganar, con goles de muy buena factura y un primer tiempo avasallante”, señaló.
Las ausencias clave y el desafío de recomponerse
Consultado por las bajas que condicionaron al plantel en los últimos partidos, el técnico se detuvo especialmente en la figura de Ángel Di María, ausente por una lesión muscular en la definición del torneo. El campeón del mundo siguió el partido desde afuera y no pudo ocultar su desilusión tras la consagración xeneize. “A Ángel nunca lo vas a reemplazar, tiene un plus diferente siempre. Sin embargo, el equipo mantuvo un buen juego, presionó constantemente y generó muchísimas situaciones”, afirmó Almirón.
El entrenador también lamentó la expulsión de Gastón Ávila, pieza importante en la recta final del campeonato: “Lo malo del partido fue la roja a Ávila, porque ha sido fundamental en este cierre”. Pese al golpe emocional y deportivo, el mensaje del cuerpo técnico apunta a capitalizar la experiencia para lo que viene.
“Tenemos que salir fortalecidos de esto. La clasificación a la Libertadores y el rendimiento del equipo son la base para seguir compitiendo bien alto”, resumió Almirón, confiado en que el plantel podrá transformar la frustración en impulso para la próxima temporada.
Con el torneo ya definido y el título en manos de Boca, Rosario Central inicia ahora un período de análisis y reacomodamiento, con el objetivo de sostener el protagonismo a nivel local y afrontar el desafío internacional que representa volver a la Copa Libertadores.

