El técnico santafesino y una hazaña mundialista con Paraguay

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Gustavo Alfaro volvió a meterse en la historia grande del fútbol internacional. El entrenador argentino, nacido en Rafaela hace 63 años, condujo a la selección de Paraguay a una clasificación épica a los octavos de final del Mundial 2026, tras eliminar por penales a Alemania, una de las potencias tradicionales de la Copa del Mundo.
La Albirroja, que había llegado a Estados Unidos, México y Canadá con el objetivo primario de competir y consolidar un proyecto, terminó protagonizando uno de los grandes golpes del certamen. En una definición dramática desde los doce pasos, Paraguay dejó en el camino a los germanos y se aseguró un lugar entre los 16 mejores, un hito que reaviva la memoria de sus campañas más recordadas en Mundiales anteriores.
Alfaro, que inició su recorrido como futbolista en Atlético de Rafaela, construyó desde la década del 90 una extensa y respetada trayectoria como DT en la Argentina. Pasó por Quilmes, Olimpo, San Lorenzo, Rosario Central, Tigre, Gimnasia y Esgrima La Plata, Huracán y Boca Juniors, entre otros clubes. Sin embargo, fue en Arsenal de Sarandí donde selló su etapa más ganadora a nivel local.
Con el conjunto del Viaducto levantó la Copa Sudamericana 2007, el Torneo Clausura 2012, la Supercopa Argentina 2012 y la Copa Argentina 2012-13, logros que lo posicionaron como un especialista en proyectos de largo aliento y equipos con fuerte sentido colectivo. Más tarde, sumó otra estrella a su palmarés al conquistar la Supercopa Argentina con Boca Juniors.
El “cazador de utopías imposibles” y la revolución en Paraguay
En el plano de selecciones, Alfaro ya había tenido pasos relevantes por Ecuador y Costa Rica, donde también debió asumir desafíos complejos y reorganizar estructuras deportivas. En agosto de 2024 aceptó el reto de dirigir a Paraguay, que acumulaba 16 años sin presencias mundialistas. En poco tiempo, su método y su discurso lograron un profundo impacto en el plantel guaraní.
Bajo su conducción, la Albirroja recuperó competitividad y personalidad. En las Eliminatorias sudamericanas consiguió triunfos resonantes ante Brasil y Argentina, resultados que reforzaron la confianza de un grupo que se había acostumbrado a quedar al margen de las grandes citas. Con una propuesta táctica equilibrada, intensidad en la presión y máxima concentración defensiva, Paraguay volvió a ser un rival incómodo para cualquiera.
- Clasificación a un Mundial tras 16 años de ausencia.
- Victorias clave frente a potencias sudamericanas como Brasil y Argentina.
- Eliminación de Alemania por penales en el Mundial 2026.
Apodado el “cazador de utopías imposibles”, Alfaro se apoya en equipos sólidos desde lo táctico y lo emocional, con fuerte identidad de grupo y espíritu competitivo.
La histórica tanda de penales ante Alemania consolidó ese perfil: un equipo ordenado, solidario y convencido de su plan, capaz de resistir los momentos de mayor presión y de aprovechar al máximo cada detalle. Con esta nueva gesta, el entrenador argentino refuerza su prestigio internacional y confirma su habilidad para transformar selecciones con escasas expectativas en verdaderos animadores del fútbol mundial.

