Cáncer de la sangre: más diagnósticos, mejores tratamientos

NewsITe
En Argentina se estiman cerca de 13 mil nuevos diagnósticos de enfermedades oncohematológicas por año, un conjunto de patologías que incluye leucemias, linfomas y mieloma múltiple, entre más de un centenar de variantes. Estos cuadros ya representan aproximadamente uno de cada diez casos de cáncer en el mundo y constituyen un desafío creciente para el sistema de salud.
En el marco del Día Mundial del Cáncer de la Sangre, la Alianza Cáncer de la Sangre (ACSA) —que reúne a la Asociación Leucemia Mieloide Argentina (ALMA), la Asociación Civil Linfomas Argentina (ACLA) y la Fundación Argentina de Mieloma (FAM)— remarcó que, si bien hoy hay más personas viviendo muchos años con estas enfermedades, sigue siendo clave visibilizarlas para favorecer el diagnóstico temprano y el acceso oportuno al tratamiento.
Especialistas explican que el aumento de casos está vinculado, en parte, al envejecimiento de la población: a medida que se extiende la expectativa de vida, crece la incidencia de diversos tipos de cáncer hematológico en edades avanzadas. Sin embargo, los avances científicos lograron que la mortalidad disminuya, gracias a una mejor comprensión de los mecanismos biológicos de estas patologías y al desarrollo de terapias innovadoras.
Avances terapéuticos y cambios en el pronóstico
En los últimos años se observaron mejoras sin precedentes en la sobrevida de muchos subtipos de cáncer de la sangre. El uso de terapias dirigidas, inmunoterapia, combinaciones de distintos fármacos y esquemas finitos de tratamiento —que no requieren quimioterapia tradicional— permitió que un número creciente de pacientes alcance niveles indetectables de enfermedad en sangre.
“Son enfermedades muy diferentes entre sí, pero muchas de ellas presentan escenarios completamente distintos de los de hace diez o quince años. Cada vez más pacientes logran llevar la enfermedad a niveles indetectables y sostenerla de esa manera por periodos prolongados, y así retomar proyectos personales, trabajar y llevar una buena calidad de vida. Eso representa un cambio enorme”, destacó Fernando Piotrowski, paciente con leucemia y director ejecutivo de ALMA.
Síntomas inespecíficos y demoras en el diagnóstico
Pese a los avances, desde ACSA subrayan que uno de los principales obstáculos continúa siendo la detección tardía. Muchos cánceres de la sangre se inician con síntomas poco específicos, que pueden confundirse con cuadros frecuentes: cansancio persistente, fiebre sin causa aparente, anemia, infecciones recurrentes, pérdida de peso involuntaria, sudoración nocturna o ganglios inflamados.
“Muchos pacientes atraviesan un recorrido largo antes de llegar al hematólogo. Consultan por síntomas aislados y ni ellos ni sus médicos sospechan que pueda tratarse de una enfermedad hematológica. No queremos generar alarma ni preocupaciones desmedidas, pero la detección temprana sigue siendo fundamental para mejorar el pronóstico”, señaló Haydee González, fundadora y presidenta de ACLA.
Desigualdad en el acceso a estudios y tratamientos
Otro punto crítico en el país es la inequidad en el acceso a la atención sanitaria. Según la Alianza, todavía existen dificultades para realizar estudios específicos y moleculares que permiten identificar el subtipo exacto de enfermedad y, sobre esa base, elegir la mejor estrategia terapéutica. A eso se suman las demoras en la actualización de los vademécums de obras sociales y prepagas, requisito clave para la cobertura de nuevas terapias.
“Aunque en los últimos años se aprobaron y llegaron al país tratamientos capaces de transformar el pronóstico de patologías históricamente complejas de abordar, muchos pacientes aún enfrentan demoras administrativas y desigualdad según la cobertura de salud. Incluso hoy es frecuente que las grandes prepagas pongan más trabas a sus afiliados que el propio sistema público de salud a la hora de dar cobertura a sus tratamientos”, advirtió Mariana Auad, vicepresidenta y coordinadora general de FAM.
“Cada vez más personas viven muchos años con estas enfermedades, lo que nos interpela como sociedad a pensar el cáncer desde otra perspectiva. No se trata solamente de atravesar un tratamiento, sino de poder sostener una vida después del diagnóstico, atendiendo salud mental, reinserción laboral y calidad de vida”, concluyeron desde ACSA.
Las organizaciones remarcan la necesidad de reforzar la información a la comunidad, la capacitación de equipos de salud y las políticas públicas que garanticen diagnósticos oportunos, cobertura integral y acompañamiento a largo plazo para quienes conviven con cánceres de la sangre en Argentina.

