El oficialismo reabre la discusión por cambios en el sistema de votación

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El Senado de la Nación vuelve a colocarse en el centro de la escena política con el relanzamiento del debate por la reforma electoral impulsada por el Gobierno nacional. La iniciativa, cuyo eje principal es la eliminación de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), llega a la comisión de Asuntos Constitucionales luego de cuatro meses de parálisis por diferencias internas entre el oficialismo y sus aliados.
La reunión, convocada para las 15.30 y presidida por el senador fueguino de La Libertad Avanza (LLA), Agustín Coto, buscará encauzar la discusión en torno al proyecto enviado por la Casa Rosada. En paralelo, se pondrán sobre la mesa otras iniciativas vinculadas a la llamada «Ficha Limpia», presentadas por referentes de la UCR y del PRO, que apuntan a impedir que dirigentes con condenas judiciales firmes puedan ser candidatos a cargos electivos.
LLA llega al debate con 21 senadores propios y la necesidad de alcanzar 37 votos para aprobar la reforma en el recinto. Para lograrlo, requiere sumar al menos 16 voluntades de otros bloques, principalmente del radicalismo y del PRO, donde persisten fuertes reparos frente a la eliminación o suspensión de las PASO. En este contexto, la Casa Rosada asumió el rol central de la negociación con gobernadores y aliados, mientras el bloque oficialista se mantiene a la espera de los acuerdos políticos que puedan surgir.
Las negociaciones de la Casa Rosada con los gobernadores
El Gobierno analizó diferentes alternativas para conseguir respaldo a la reforma, entre ellas la implementación de un sistema de colectoras, opción que finalmente fue descartada. Hoy la principal apuesta oficial se concentra en lograr un consenso para suspender las PASO a nivel nacional, en sintonía con lo que ya ocurrió en algunas provincias.
Hasta el momento, manifestaron su apoyo a la eliminación de las primarias los gobernadores de Catamarca, Raúl Jalil; Entre Ríos, Rogelio Frigerio; Neuquén, Rolando Figueroa; y Chaco, Leandro Zdero, quien avanzó en su distrito con la suspensión de las PASO. En cambio, aún no tomaron posición pública los mandatarios de Salta, Gustavo Sáenz; Misiones, Hugo Passalacqua; Jujuy, Carlos Sadir; y Santa Cruz, Claudio Vidal, cuyos senadores podrían resultar claves en la votación.
El peso parlamentario de cada gobernador es dispar. Frigerio no cuenta con senadores propios, mientras que Figueroa, Jalil y Zdero tienen uno cada uno. Sáenz y Passalacqua disponen de dos senadores alineados a sus espacios. La Casa Rosada busca articular con todos ellos un esquema de apoyos que permita garantizar los votos necesarios para avanzar con la reforma en el recinto.
El rol de Patricia Bullrich y la disputa por otros artículos
Mientras las conversaciones con los gobernadores se concentran en el futuro de las PASO, la presidenta del Senado, Patricia Bullrich, trabaja en paralelo para destrabar otros puntos sensibles del proyecto. Entre los temas en discusión se encuentran el financiamiento de los partidos políticos, la eliminación de los debates presidenciales obligatorios y nuevas restricciones para la competencia electoral de las distintas fuerzas.
Bullrich deberá, además, contener las presiones de sectores de la UCR y del PRO que reclaman avanzar con una ley específica de Ficha Limpia, que ya había fracasado en la Cámara alta en 2024, cuando dos senadores misioneros votaron en contra. En el oficialismo reconocen que la reforma electoral se transformó en una herramienta de negociación más amplia, utilizada por los aliados para condicionar el cierre de alianzas y estrategias de cara al próximo calendario electoral.
Qué prevé el proyecto de reforma electoral
- Aplicación de la ley de Ficha Limpia: se impide ser candidato a cargos electivos a dirigentes condenados en segunda instancia por delitos dolosos.
- Eliminación de las PASO para cargos legislativos nacionales y Presidencia. Cada partido o alianza definirá su propio mecanismo interno para seleccionar candidaturas.
- Exigencia de avales: los candidatos presidenciales deberán contar con el respaldo del 0,1% del padrón electoral; para cargos legislativos, el requisito será del 0,5% del padrón de cada distrito.
- Reconocimiento de partidos nacionales sujeto a estar inscriptos en al menos 10 distritos y contar con un piso de 0,1% de afiliados del padrón nacional.
- Reforma del financiamiento político: se elimina el aporte estatal a las campañas y se eleva del 2% al 35% el tope de financiamiento privado.
- Como única asistencia estatal se mantiene el Fondo Partidario Permanente, destinado al sostenimiento básico de las estructuras partidarias.
- Fin de la pauta gratuita: deja de existir la obligación de brindar espacios publicitarios electorales sin costo en los medios de comunicación.
- Derogación del debate presidencial obligatorio, que había tenido lugar en las elecciones de 2019 y 2023.
- Modificación de la Boleta Única de Papel para incorporar el tilde de «boleta completa» y habilitar, en caso de elecciones simultáneas, la inclusión de categorías provinciales.
“No hay proyecto si no hay acuerdos políticos confiables y estables”, admiten en el oficialismo, que por estas horas deposita en la Casa Rosada la responsabilidad de destrabar la negociación.
El futuro de la reforma electoral dependerá de la capacidad del Gobierno para ordenar a sus aliados, sumar a gobernadores clave y ofrecer garantías sobre el nuevo esquema de competencia política. El debate que se abre en el Senado no solo pone en cuestión las PASO, sino también la forma en que se financiarán las campañas, quiénes podrán ser candidatos y cómo se organizarán las próximas elecciones nacionales.

