Solo cuatro de cada diez países tienen estrategia nacional

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América Latina avanza en su proceso de digitalización, pero lo hace sobre bases frágiles en materia de ciberseguridad. Un informe del Centro de Estudios en Ciberentornos y Sociedad Digital, a través de su Observatorio en Geopolítica Tecnológica, advierte que la región se encuentra en una situación de alta vulnerabilidad frente al crecimiento de los delitos informáticos y las tensiones geopolíticas globales.
De acuerdo con el documento, apenas el 40% de los países latinoamericanos cuenta con una estrategia nacional de ciberseguridad consolidada. A su vez, solo el 35% dispone de equipos CERT ( Centros de Respuesta a Emergencias Informáticas) plenamente operativos para actuar de manera coordinada ante incidentes graves, ataques a infraestructuras críticas o filtraciones masivas de datos.
El diagnóstico se vuelve más preocupante al observar el impacto directo sobre las organizaciones públicas y privadas. Más del 60% de las entidades de la región sufrió al menos un incidente de ciberseguridad en los últimos 12 meses, mientras que menos del 30% reconoce tener capacidades maduras para responder, contener y recuperarse de este tipo de amenazas, que van desde el ransomware hasta el robo de información sensible.
Déficit de talento y brecha entre adopción y protección
El informe remarca que existe un déficit superior a los 500.000 profesionales especializados en ciberseguridad en América Latina. Esa falta de personal calificado se traduce en demoras en la detección de incidentes, baja calidad en los planes de continuidad operativa y dependencia de proveedores externos, muchas veces ubicados fuera de la región.
La distancia entre la velocidad con la que gobiernos, empresas y usuarios adoptan nuevas tecnologías y la capacidad real para protegerlas configura un escenario de vulnerabilidad estructural. Plataformas en la nube, servicios financieros digitales, sistemas de salud conectados y procesos de gobierno electrónico crecen de manera acelerada, pero sin los debidos niveles de prevención, monitoreo y respuesta.
En este contexto, los especialistas subrayan que la ciberseguridad dejó de ser un tema exclusivamente técnico para convertirse en una cuestión estratégica. Hoy está directamente vinculada con la autonomía tecnológica de los países, la defensa de las infraestructuras críticas —como energía, transporte o telecomunicaciones— y la competitividad económica frente a otras regiones.
Dimensión geopolítica y necesidad de coordinación regional
El avance de la disputa tecnológica entre Estados Unidos, China, la Unión Europea y Rusia también impacta en América Latina. Las decisiones sobre qué proveedores de infraestructura digital se eligen, qué marcos regulatorios se adoptan para los servicios en la nube y cómo se supervisa el tráfico de datos adquieren una dimensión geopolítica cada vez más determinante.
- Solo cuatro de cada diez países tienen estrategias nacionales consolidadas.
- Apenas un tercio dispone de equipos CERT plenamente operativos.
- Más del 60% de las organizaciones sufrió incidentes en el último año.
- Faltan más de 500.000 profesionales en ciberseguridad en la región.
“La región debe pasar de la norma a la acción, con mayor inversión, formación de talento y coordinación regional efectiva en defensa digital”, advierte el informe del Observatorio en Geopolítica Tecnológica.
De cara a los próximos años, el estudio plantea que América Latina necesita avanzar desde los marcos normativos hacia el desarrollo de capacidades operativas concretas. Esto incluye incrementar las inversiones en tecnologías de protección, fortalecer los equipos de respuesta a incidentes, promover programas de formación y retención de talento especializado y consolidar esquemas de cooperación regional para enfrentar amenazas transnacionales en el ciberespacio.

