Enfermedades respiratorias: una amenaza creciente para los adultos mayores

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Las enfermedades respiratorias se consolidan como una de las principales amenazas para la salud de las personas mayores en la Argentina. De acuerdo con estadísticas oficiales, constituyen la segunda causa de mortalidad en este grupo etario, un dato que enciende las alarmas en el contexto de una población que vive cada vez más años gracias a los avances de la medicina y la inmunología.
El envejecimiento trae aparejada una disminución progresiva de la capacidad inmunológica y una menor respuesta del organismo frente a virus y bacterias. Neumonías de origen viral o bacteriano, enfermedades crónicas como la EPOC y el asma, patologías vinculadas al tabaquismo, tumores y enfermedades ocupacionales figuran entre los cuadros más frecuentes que afectan al aparato respiratorio en adultos mayores.
“Dentro de los adultos mayores, existe una mayor vulnerabilidad frente a las patologías respiratorias, en especial en quienes tienen la inmunidad disminuida, presentan comorbilidades como la diabetes o reciben tratamientos con corticoides. Las personas con asma también deben prestar especial atención”, explicó la doctora Gloria Apelbaum, médica de la División Neumonología del Hospital de Clínicas de la UBA.
Prevención desde la juventud y control permanente
La especialista subraya que la prevención comienza mucho antes de llegar a la vejez. Llevar una vida saludable desde la juventud –con controles médicos periódicos, alimentación equilibrada, buen descanso y actividad física acorde a la edad– permite reducir el riesgo de desarrollar complicaciones respiratorias graves en la adultez mayor. La actividad física regular, además, mostró beneficios directos sobre la respuesta inmune.
En personas con asma, es clave sostener un tratamiento adecuado durante toda la vida y controlar de manera estricta las enfermedades asociadas. La vacunación se vuelve, en este escenario, una herramienta central de protección frente a infecciones que pueden derivar en internaciones o desenlaces fatales.
Vacunas clave y cuidados diarios
Apelbaum recomienda que los adultos mayores mantengan al día todas las vacunas del Calendario Nacional. En este grupo, cobran especial relevancia:
- Vacuna antigripal anual.
- Vacunas contra neumococo, para prevenir neumonías y otras infecciones invasivas.
- Vacuna contra el virus sincicial respiratorio (VSR), ante el aumento de cuadros respiratorios y neumonías asociadas.
- Vacunación anual contra el COVID-19, debido a las mutaciones constantes del virus.
Junto con las vacunas, los cuidados cotidianos siguen siendo fundamentales: evitar la exposición prolongada en ambientes cerrados y concurridos, usar barbijo en contextos de riesgo, mantener una correcta higiene de manos y sostener la actividad física y mental para contribuir al buen funcionamiento del sistema inmunológico.
Tabaco, vapeo y consulta temprana
La neumonóloga remarca que la recomendación de no fumar rige para todas las edades. El tabaquismo genera un estado inflamatorio general y se asocia a obesidad, enfermedad cardiovascular, trastornos del sueño, tumores malignos y una larga lista de patologías que reducen la calidad y la expectativa de vida. La advertencia se extiende al cigarrillo de marihuana y a los dispositivos de vapeo, que también impactan negativamente en las vías respiratorias.
Iniciar un tratamiento para dejar de fumar permite reducir de forma considerable los riesgos: disminuyen el ritmo cardíaco, la presión arterial y los niveles de monóxido de carbono en sangre, y a largo plazo aumenta la esperanza de vida. La especialista insiste en que pedir ayuda profesional es clave para lograr un abandono sostenido del hábito.
“Si un resfrío dura más de 48 horas, aparece fiebre, el moco se vuelve amarillo o verdoso o la tos persiste más de dos o tres días, sobre todo en personas con comorbilidades, es fundamental realizar una consulta médica temprana”, advirtió Apelbaum.
Ante cualquiera de estos signos de alarma, y en especial en adultos mayores con enfermedades previas que afectan la inmunidad, la consulta inmediata con un profesional de la salud puede marcar la diferencia entre una evolución favorable y una complicación grave. La combinación de vacunación, hábitos saludables y diagnóstico oportuno aparece hoy como el mejor escudo frente a las enfermedades respiratorias.

