Alerta por calor extremo en Buenos Aires y el centro del país

NewsITe
El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) mantiene para este jueves una alerta amarilla por altas temperaturas que abarca a la ciudad de Buenos Aires, el Área Metropolitana (AMBA) y distintas zonas de las provincias de San Luis, Córdoba y Entre Ríos. El intenso calor, que no da tregua en pleno verano, obliga a extremar los cuidados, sobre todo entre los grupos más vulnerables.
De acuerdo con el sistema de alertas del SMN, este tipo de eventos se enmarca dentro de los llamados episodios de temperaturas extremas, períodos en los que los valores de temperatura máxima y mínima superan determinados umbrales y pueden impactar de forma directa en la salud de la población.
Qué significa la alerta amarilla por calor
La alerta de nivel amarillo indica un efecto leve a moderado en la salud. No se trata solo de una incomodidad térmica: las temperaturas pueden resultar peligrosas, en especial para bebés y niños, personas mayores de 65 años y quienes padecen enfermedades crónicas, cardiovasculares, respiratorias o renales.
En el sistema del SMN, la alerta amarilla es el primer escalón de un esquema que también contempla niveles naranja y rojo, según el riesgo y la intensidad del calor. A medida que el termómetro sube y el evento se prolonga, las posibilidades de sufrir un golpe de calor u otras complicaciones se incrementan de forma considerable.
Niveles de alerta por temperaturas extremas
Alerta naranja: riesgo moderado a alto
Cuando el aviso sube a nivel naranja, el impacto esperado en la salud es moderado a alto. Las condiciones térmicas pueden ser muy peligrosas, en especial para los grupos de riesgo. En estas situaciones, el sistema sanitario suele reforzar la vigilancia y se recomienda reducir al mínimo la exposición al sol y las actividades al aire libre.
Alerta roja: peligro extremo para toda la población
La alerta roja es el máximo nivel previsto por el SMN. Supone un efecto alto a extremo en la salud y temperaturas muy peligrosas, capaces de afectar no solo a las personas vulnerables sino también a quienes no presentan factores de riesgo previos. En estos escenarios, las recomendaciones se vuelven más estrictas y se insiste en evitar la exposición prolongada al calor.
Recomendaciones para enfrentar la ola de calor
El Ministerio de Salud y el SMN insisten en una serie de medidas clave para reducir el impacto de las altas temperaturas y prevenir golpes de calor, deshidratación y otros cuadros asociados:
- Aumentar el consumo de agua durante todo el día, sin esperar a tener sed.
- No exponerse al sol entre las 10 y las 16, cuando la radiación es más intensa.
- Prestar especial atención a bebés, niños, niñas, personas mayores y pacientes crónicos.
- Evitar bebidas con alcohol, cafeína o alto contenido de azúcar, que favorecen la deshidratación.
- Optar por comidas livianas, incorporando frutas y verduras frescas.
- Reducir la actividad física intensa y, si es posible, realizarla en horarios de menor temperatura.
- Usar ropa ligera, holgada y de colores claros, además de sombrero y anteojos para el sol.
- Permanecer en espacios ventilados o con aire acondicionado y refrescarse con duchas frecuentes.
Las autoridades sanitarias recuerdan que no existe un tratamiento farmacológico específico contra el golpe de calor: solo la hidratación adecuada, el descanso y las medidas preventivas pueden evitarlo y revertirlo a tiempo.
Qué es un evento de temperaturas extremas
Los eventos de temperaturas extremas son períodos en los que se prevé que la combinación de temperatura máxima y mínima supere ciertos valores umbrales definidos para cada región del país. Estudios interdisciplinarios realizados en Argentina demostraron que, a partir de esos niveles, aumenta la morbilidad y la mortalidad, es decir, se registran más consultas, internaciones y fallecimientos vinculados al calor.
Por ese motivo, los organismos oficiales recomiendan seguir de cerca los reportes meteorológicos, respetar las indicaciones preventivas y consultar de inmediato al sistema de salud ante síntomas como dolor de cabeza intenso, mareos, confusión, náuseas, piel enrojecida y caliente o dificultad para respirar. En un contexto de olas de calor cada vez más frecuentes, la información y el cuidado colectivo se vuelven esenciales.

