Alerta por alta probabilidad de un “Súper Niño” que podría impactar en el río Paraná

MÁS VOCES ADVIERTEN LA LLEGADA DE UN FENÓMENO CLIMÁTICO EXTREMO

Los pronósticos climáticos muestran una probabilidad superior al 90 por ciento de que el fenómeno de El Niño se desarrolle en los próximos meses. Además, los modelos indican una probabilidad mayor al 80 por ciento de que alcance una intensidad fuerte, un escenario que suele asociarse a más lluvias en la Cuenca del Plata y a mayores posibilidades de crecidas en el río Paraná.

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De la redacción de EL NORTE
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Los pronósticos internacionales coinciden en que El Niño tiene altas probabilidades de instalarse durante la primavera y el verano en el hemisferio sur. Según explicó en El Norte Stream la comunicadora meteorológica de Meteored, Cindy Fernández, la probabilidad de que el fenómeno se desarrolle supera el 90 por ciento. A eso se suma otro dato que concentra la atención de los especialistas. “Hay una probabilidad muy alta, mayor al 80%, de que además de desarrollarse El Niño, ese Niño sea fuerte”, afirmó.

Aunque popularmente se haga referencia al “Súper Niño”, Fernández aclaró que esa no es una categoría utilizada por la meteorología. Explicó que los especialistas hablan de un Niño débil, moderado, fuerte o muy fuerte, según el calentamiento registrado en el océano Pacífico tropical. Señaló, además, que un evento de mayor intensidad no implica automáticamente consecuencias más graves, sino una mayor probabilidad de que se manifiesten los efectos característicos del fenómeno.

El Niño es un proceso climático que se origina a miles de kilómetros de Argentina, en el océano Pacífico tropical. Allí, un aumento anormal de la temperatura del agua modifica la circulación de la atmósfera y altera los patrones meteorológicos en distintas regiones del planeta. Sus efectos no son iguales en todos los países ni en todas las épocas del año. En el caso de Argentina, las estadísticas muestran que, cuando el fenómeno está activo durante la primavera y el verano, aumenta la frecuencia de lluvias por encima de lo normal en el este del país.

Fernández indicó que esa señal aparece especialmente sobre el noreste argentino, el Litoral y gran parte de la provincia de Buenos Aires. Según explicó, los registros históricos muestran que en esos períodos son más frecuentes los episodios de precipitaciones extremas, con acumulados que pueden alcanzar entre 150 y 300 milímetros en apenas uno o dos días.

Para San Nicolás, la situación adquiere una relevancia adicional por su ubicación sobre el río Paraná. El impacto no depende únicamente de lo que ocurra con las lluvias locales. El comportamiento del río también está condicionado por lo que suceda aguas arriba, en toda la Cuenca del Plata.

“Las crecidas de estos ríos también se suelen dar con este fenómeno. Solemos tener ríos con niveles por encima de lo normal debido a que la lluvia se suele dar en toda la cuenca”, explicó Fernández. En ese sentido, remarcó que puede ocurrir que en una ciudad no se registren precipitaciones extraordinarias, pero sí lluvias muy intensas en el sur de Brasil o en otros sectores donde nacen los principales afluentes del Paraná, lo que igualmente termina repercutiendo en el nivel del río.

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Amenaza de inundaciones

La especialista sostuvo que los años con El Niño representan un escenario de mayor amenaza meteorológica porque las inundaciones y las crecidas son más probables que en temporadas sin este fenómeno. Por ese motivo consideró clave seguir la evolución de los pronósticos y utilizar esa información para planificar medidas que permitan reducir los impactos.

También advirtió que el contexto actual incorpora un factor adicional de incertidumbre. Según explicó, el cambio climático ya favorece una atmósfera con mayor capacidad para contener vapor de agua, lo que incrementa el potencial para generar lluvias intensas. De acuerdo con su análisis, si ese escenario coincide con un Niño fuerte, existe la posibilidad de que los eventos extremos sean más importantes que los registrados décadas atrás.

De todos modos, Fernández aclaró que el pronóstico de El Niño no permite anticipar desde ahora cuándo ni dónde se producirán las lluvias más intensas. Explicó que el fenómeno brinda una tendencia climática para varios meses, mientras que los episodios concretos de tormentas comienzan a definirse con pocos días de anticipación mediante los pronósticos meteorológicos habituales.

Como antecedente, recordó que el último Niño de gran intensidad se registró entre 2015 y 2016 y estuvo acompañado por inundaciones de importancia en distintos puntos del país, entre ellos el norte bonaerense, el norte santafesino y Chaco. Aun así, remarcó que ningún evento es idéntico a otro y que cada episodio presenta características propias según la interacción con otros factores atmosféricos.

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