Durante una entrevista en el programa Desiguales, que se emite por la TV Pública, el presidente, Alberto Fernández, dio su visión sobre el acuerdo con el FMI: “Tengo la impresión de que nos sacamos la soga del cuello y siento que es un buen momento en un mal momento (a nivel mundial) repleto de dificultades”. Y agregó que la Argentina “tiene un montón de problemas, no solo con el Fondo Monetario, pero con el acuerdo hemos logrado sacar un problema que es la angustia de pagar” en lo inmediato.

Por otro lado, sobre la “guerra” que le declaró a la inflación dijo que no quiere “quedar bien con Dios y con el Diablo”, pero sí “que la gente pueda vivir en paz y que los precios bajen”, en relación a la “guerra contra la inflación”. En ese contexto, manifestó que “hay diablos que hacen subir los precios y lo que hay que hacer es hacer entrar en razón a los diablos” y siguió “Si no entienden aplicaremos todas las herramientas que tenemos, lo que hay que entender es que es cierto que se ha desatado una guerra que ha potenciado un el precio de los alimentos y la energía y la argentina tiene una posición de privilegio porque puede exportar alimentos.”
los planes sociales “tienen que convertirse en trabajo”
PERO ACLARÓ QUE DEBE SER “TRABAJO FORMAL”.
El Presidente agregó que “hay un sector del campo que ha tomado una posición político- partidaria” que se opone a las medidas del Gobierno para el sector, como el aumento de retenciones en algunos productos.
Por otra parte, Fernández ratificó que “acordamos que las tarifas no pueden aumentar más del 80% del coeficiente de variación salarial, y para los que tienen tarifa social no más de 40%”. Añadió que “queremos terminar con lo más ineficiente que es subsidiar al más rico. Por eso el primer decil (de la sociedad) termina de recibir subsidios”. Añadió que el Gobierno “está haciendo todo lo necesario para garantizar la provisión de gas” en la próxima temporada invernal.
“Es una ficción, una mentira” que se diga que había otra posibilidad de acuerdo con el FMI, señaló el Presidente. “Tuvimos un acuerdo que la ortodoxia del Fondo no aceptaba, dijimos no vamos a hacer ningún ajuste; fue una pelea muy dura, fue un acuerdo inusual, por eso no sabíamos hasta último momento como iba a votar” el directorio del Fondo.
Además afirmó que “comparte totalmente la idea” de la vicepresidenta Cristina Kirchner “de buscar un gran acuerdo, un contrato social”.
Y añadió que las cuestiones sobre las internas en el Frente de Todos “son debates que se ponen más en los medios que en la gente, que está preocupada por la inflación y los problemas económicos”.
Fernández aseveró que a su criterio el tema del acuerdo con el FMI y los debates internos en el oficialismo “está terminado”; y afirmó que “a algunos les gusta más, a otros les gusta menos” ese convenio, “pero hay que seguir adelante” y sentenció que “cuando dicen que fui blando, no hubo nada blando”.
“Estoy seguro de que nadie quería el default en el Frente de Todos”, dijo el Presidente, quien sentenció que “los argentinos me votaron para que decida y el tema está terminado”, aunque “algunos crean legítimamente que se podría haber hecho un mejor acuerdo. “No hice nada heroico, hice lo que tenía que hacer como negociador. A mí me votaron para gobernar”, recordó.
El mandatario aseguró que mientras sea jefe de Estado “voy a hacer todo lo posible para el crecimiento de Aerolíneas Argentinas” como empresa pública, ya que “las líneas privadas van a los lugares turísticos rentables pero no a otros puntos” del país.
Aerolíneas “nos cuesta, habrá que mejorar su eficiencia”, dijo Fernández, pero advirtió que “Alitalia, Lufthansa, cayeron por la pandemia” y la empresa local se mantuvo en funcionamiento. “Mientras yo sea presidente voy a hacer todo lo posible por el crecimiento de Aerolíneas Argentinas”, enfatizó.
Asimismo, Fernández dijo que “no va a hacer nada para que el Frente de Todos se quiebre” y aclaró que en la coalición oficialista “hay una clara vocación de que no se rompa”.
“Podemos tener diferencias, pero es un tema que nosotros sabremos resolver; estoy seguro de que nadie quiere romper nada. Hay una clara vocación de que esto no se rompa. Veo una tarea insidiosa de quebrarnos, ‘que Alberto dijo tal cosa, que Cristina dijo tal cosa’, pero mi preocupación ahora es me saqué la soga del cuello (del FMI) y tenemos que ponernos a caminar”, sostuvo.

