Fernández apuntó contra Milei por la carne importada y el impacto en el consumo

NewsITe
El ex presidente Alberto Fernández volvió a irrumpir en el debate público con fuertes críticas a la gestión económica de Javier Milei, esta vez enfocadas en la política de importación de carne vacuna desde Brasil. A través de una publicación en sus redes sociales, cuestionó que, “en el país de las vacas”, se esté recurriendo a cortes importados mientras, según advirtió, cierran frigoríficos tradicionales como Pico y la empresa avícola Granja Tres Arroyos.
Fernández acompañó su mensaje con un cuadro comparativo sobre el nivel de importaciones de carne durante su gobierno y las actuales, y afirmó que el consumo interno de carne vacuna se encuentra en su “nivel más bajo en décadas”. En tono irónico, también habló de la posibilidad de “importar carne de burro”, buscando subrayar su desacuerdo con la orientación económica del oficialismo.
Las declaraciones se producen en un contexto complejo para la cadena cárnica argentina. En los últimos meses se verificó un incremento sostenido del ingreso de cortes provenientes de Brasil, que ya ganaron espacio en góndolas de supermercados y carnicerías de distintos puntos del país. Estos productos suelen ofrecerse a precios más bajos que los nacionales, favorecidos por menores costos de producción del sector ganadero brasileño y por la actual relación cambiaria.
Consumo interno en mínimos históricos
Paralelamente, distintos informes del sector agroindustrial dan cuenta de una caída histórica en el consumo per cápita de carne vacuna en la Argentina. El encarecimiento de los cortes tradicionales, la pérdida del poder adquisitivo de los salarios y el aumento generalizado del costo de vida empujaron a muchas familias a reducir la frecuencia con la que compran carne o a sustituirla por alternativas más económicas.
De acuerdo con la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA), durante los primeros cinco meses del año el consumo de carne vacuna cayó un 11,1% en términos interanuales. El dato encendió alarmas entre productores, consignatarios y frigoríficos, que advierten por la pérdida de competitividad frente al producto brasileño y por el riesgo de un deterioro mayor en la estructura productiva local.
Preocupación en la industria y debate político
- Empresarios del rubro sostienen que la combinación de costos internos altos y la apertura a la carne importada erosiona la rentabilidad de los frigoríficos argentinos.
- Productores ganaderos reclaman medidas que mejoren las condiciones de competitividad y permitan sostener el empleo en las economías regionales ligadas a la carne.
“En el país de las vacas importamos carne de Brasil, mientras cierran el frigorífico Pico y Granja Tres Arroyos”, cuestionó Alberto Fernández en sus redes sociales.
En el plano político, la crítica del ex mandatario se suma a otros cuestionamientos de la oposición sobre el efecto social del ajuste económico. Mientras el Gobierno defiende la apertura comercial y la reducción de costos para los consumidores, distintos sectores advierten que, sin una estrategia para fortalecer la producción nacional, el avance de la carne importada podría traducirse en pérdida de empleo, menor actividad en los frigoríficos locales y un deterioro estructural de la histórica industria cárnica argentina.

