Alberta rechaza la secesión y ratifica su lugar en Canadá

Amplio respaldo en Alberta para seguir dentro de la federación canadiense

Electores participan del referéndum en la provincia canadiense de Alberta

NewsITe

Buenos Aires, 20 de octubre (NA-Xinhua).- Alberta, el principal polo energético de Canadá, votó de forma contundente a favor de seguir siendo parte del país en un referéndum que volvió a poner sobre la mesa el debate sobre el federalismo y las tensiones entre las provincias occidentales y el gobierno central en Ottawa.

De acuerdo con proyecciones de los principales medios canadienses, casi el 80% de los votos emitidos se inclinó por mantener el estatus actual de la provincia dentro de la federación, descartando así la opción de iniciar un proceso legal de separación. El resultado se conoció pocos minutos después del cierre de las urnas, a partir del conteo de una semana de voto anticipado y sufragios por correo.

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El primer ministro canadiense, Mark Carney, celebró la definición al remarcar que los habitantes de Alberta tomaron una decisión “clara” y alineada con la defensa de la unidad nacional. “Eligieron la unidad, construir juntos y cuidarse unos a otros”, sostuvo en un comunicado difundido el martes, recogido por la Agencia Noticias Argentinas.

Participación récord y resultado no vinculante

Según Elections Alberta, la autoridad electoral provincial, se emitieron más de 2,2 millones de votos válidos y la participación trepó a alrededor del 85%, una cifra histórica frente al promedio de poco más del 50% registrado en las últimas elecciones generales provinciales.

El organismo advirtió, sin embargo, que todos los resultados se mantienen sujetos a verificación oficial. La publicación de los datos definitivos y certificados está prevista para el 29 de octubre, una vez completadas las tareas formales de revisión y consolidación del escrutinio.

Aun con una mayoría abrumadora a favor de seguir en Canadá, el referéndum tiene carácter consultivo y no vinculante. Esto significa que el gobierno provincial no está obligado legalmente a adoptar medidas concretas derivadas del resultado, aunque la magnitud del respaldo a la permanencia envía una señal política fuerte tanto a Edmonton como a Ottawa.

El peso energético de Alberta y la raíz del malestar

Con una superficie cercana a los 660.000 kilómetros cuadrados y una población de unos 5,1 millones de habitantes, Alberta es el corazón energético de Canadá. La provincia lidera los indicadores de producto interno bruto per cápita y de renta disponible, con un nivel de vida superior al promedio nacional, fuertemente apalancado en la explotación de hidrocarburos.

Como jurisdicción sin salida al mar, su economía depende en gran medida de los oleoductos y gasoductos interprovinciales y del mercado estadounidense para canalizar sus exportaciones de petróleo y gas. Esa dependencia ha alimentado tensiones recurrentes con el gobierno federal en torno a la regulación ambiental y energética, los impuestos al carbono, la construcción de infraestructura y los sistemas de redistribución fiscal entre provincias.

En ese marco se consolidó a lo largo de las últimas décadas un persistente sentimiento de “alienación occidental”, es decir, la percepción de que las provincias del oeste canadiense —y en particular Alberta— cargan con gran parte del peso económico del país sin recibir un trato proporcional desde Ottawa.

Contexto internacional y temores a injerencias externas

El referéndum se desarrolló en medio de un escenario internacional complejo, con fricciones comerciales crecientes entre Canadá y Estados Unidos, su principal socio y destino de exportaciones energéticas. A esto se suman las sospechas sobre la influencia de actores políticos externos, un fenómeno que ya viene impactando en otros procesos electorales de América del Norte y Europa.

El propio Carney había alertado durante la campaña que “fuerzas externas” intentaban “dividir y adueñarse” de Canadá, aprovechando el malestar de sectores productivos y la brecha entre regiones. Por ello instó a los habitantes de Alberta a respaldar la opción de permanencia como manera de proteger la cohesión interna del país frente a eventuales presiones o operaciones de desinformación.

“Eligieron la unidad, construir juntos y cuidarse unos a otros”, destacó el primer ministro Mark Carney al evaluar el resultado de la consulta en Alberta.

Con el pronunciamiento de Alberta, Canadá sortea por ahora el fantasma de una secesión en su región petrolera clave, aunque las discusiones sobre el reparto de recursos, las políticas climáticas y la relación con el gobierno federal seguirán marcando la agenda política en los próximos años.

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