El tratado comercial que Milei quiere apurar aún no está listo

El acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea, que el Gobierno de Javier Milei pretende que el Congreso trate durante las sesiones extraordinarias, todavía no está en condiciones formales de ser enviado al Parlamento. Diputados de Unión por la Patria advirtieron que el texto rubricado en Asunción el 17 de enero debe ser previamente autenticado por el cuerpo diplomático de Paraguay y que la versión en español contiene errores de redacción que la Unión Europea se comprometió a corregir recién a partir del 2 de febrero.
Según pudo reconstruir Noticias Argentinas a partir de fuentes del principal bloque opositor, el documento final del tratado consta de unas 8.000 páginas que deben ser certificadas “una a una” por las autoridades paraguayas, país que ejerce la presidencia Pro Tempore del Mercosur y que actúa como depositario oficial. Sin ese paso administrativo y jurídico, el texto no puede ser girado formalmente a los parlamentos de Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay.
La advertencia se apoya en declaraciones de la subsecretaria de Relaciones Exteriores de Uruguay, Valeria Csukasi, quien detalló que el día de la firma una de las delegaciones detectó que la versión en español no coincidía con lo que se había acordado. Por esa razón, la Unión Europea trabaja en una fe de erratas que deberá remitir a Paraguay para su autenticación y posterior distribución a las capitales de los cuatro socios del bloque sudamericano.
Un proceso técnico complejo y plazos que no cierran
Csukasi explicó que los equipos de la Dirección de Tratados del Mercosur en Paraguay tienen la responsabilidad de revisar y certificar cada una de las páginas del voluminoso documento para garantizar que no se filtren errores materiales, páginas faltantes o fallas de impresión. Solo una vez que cada país reciba la versión autenticada con las firmas correspondientes podrá remitir el acuerdo a consideración de sus congresos nacionales.
Este mecanismo, habitual en acuerdos de gran envergadura, enfrenta ahora el apuro político del presidente argentino, que aspira a que el Congreso apruebe el tratado en el extraordinario paquete de iniciativas enviado a la Cámara de Diputados. Sin embargo, en la oposición advierten que los tiempos administrativos y diplomáticos hacen prácticamente imposible que el debate pueda concretarse antes de que concluya el período de sesiones extraordinarias.
Aun cuando los parlamentos del Mercosur lograran avanzar con rapidez, la entrada en vigencia del acuerdo no sería inmediata. El Parlamento Europeo decidió que el texto sea revisado por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea, un paso adicional que podría demorar varios meses y que condiciona el calendario político de la región.
Debate interno en Unión por la Patria y futuro del acuerdo
En el bloque de Unión por la Patria conviven miradas distintas sobre la conveniencia del tratado, aunque predomina una postura favorable a la integración con Europa como forma de equilibrar el vínculo comercial con Estados Unidos y otras potencias. Legisladores consultados señalaron que ya trasladaron sus inquietudes a la conducción del bloque, que trabaja en una estrategia para frenar el tratamiento “exprés” que impulsa el oficialismo y exigir un análisis detallado de los efectos sectoriales.
Entre los dirigentes peronistas que ven con buenos ojos el acuerdo se encuentra el senador nacional y exgobernador del Chaco, Jorge Capitanich, quien lo definió como una oportunidad histórica para ampliar mercados y sumar inversiones, aunque reclamó prudencia frente al impacto que podría tener sobre sectores sensibles de la industria y las economías regionales.
En la vereda opuesta se ubica el diputado Juan Grabois, referente de Patria Grande, que adelantó su rechazo rotundo. A su juicio, el entendimiento consolida el rol de la Argentina como exportadora de materias primas e importadora de manufacturas, y favorece a las economías centrales en detrimento del desarrollo industrial local. El dirigente incluso cuestionó la postura de Milei, a quien acusó de priorizar intereses ajenos por encima de los del país.
“Es un acuerdo histórico entre el Mercosur y la Unión Europea que trae nuevas oportunidades y desafíos para todos los sectores económicos de nuestro país”, había señalado Capitanich, mientras que Grabois advirtió: “Olvídense que vote el acuerdo con la UE. No le sirve a la Argentina”.
Con plazos diplomáticos ajustados, revisiones jurídicas pendientes en Europa y un intenso debate interno en los bloques legislativos, el futuro del acuerdo Mercosur-Unión Europea se mantiene abierto. Lo que parecía una victoria política para los gobiernos de la región se convirtió en un test clave sobre cómo combinar apertura comercial, defensa del trabajo local y soberanía en la toma de decisiones.

