Preocupación y temor en la comunidad educativa

NewsITe
La causa por presuntos abusos sexuales contra el empresario Marcelo Porcel, vinculado al Colegio Palermo Chico de la Ciudad de Buenos Aires, suma nuevos testimonios y agrava la preocupación de familias y exalumnos. En las últimas horas, la hermana de un ex estudiante del establecimiento reveló que el adolescente “tiene miedo” tras conocerse públicamente las denuncias.
La mujer, identificada como Juana, contó que se enteraron del caso a través de las noticias y por el propio relato de su hermano, quien asistió al colegio. “Él fue a este colegio y la verdad es que se asustó, tiene miedo”, expresó, según trascendió en el marco de la investigación judicial. Para la familia, la situación “es alarmante” y esperan que “se haga justicia” y que las acusaciones se esclarezcan con celeridad.
Hasta el momento, al menos diez menores ya declararon en Cámara Gesell, una instancia protegida utilizada por la Justicia para tomar testimonio a niños y adolescentes. Esas declaraciones, junto con los informes psicológicos en elaboración, serán claves para que el juzgado defina si llama o no a indagatoria a Porcel en los próximos días.
Relatos coincidentes y frases estremecedoras
De acuerdo con fuentes de la causa, las víctimas habrían brindado relatos coincidentes sobre la modalidad de los hechos denunciados. Al menos dos adolescentes vincularon al empresario con una frase que generó fuerte repudio: “A mí me gustan los pibes que tienen códigos, los que saben cuándo callarse”.
En sus testimonios, los jóvenes describieron presuntos “tocamientos” que se habrían producido en el marco de supuestos “masajes” con “aceites especiales” para aliviar dolencias físicas. Según los relatos, esas situaciones terminaban en manoseos en la zona genital, lo que encuadra en conductas de abuso sexual.
La investigación también incorporó como evidencia mensajes hallados en el teléfono celular del acusado. Entre ellos figuran expresiones como “Me tenés abandonado”, así como conversaciones que incluirían incentivos para que los adolescentes participaran en apuestas online, presuntamente con dinero facilitado por el propio empresario.
La investigación judicial y el pedido de justicia
La Justicia avanza con cautela sobre el material reunido: declaraciones en Cámara Gesell, pericias psicológicas, documentos digitales y mensajes de texto. Con ese cuadro probatorio, el próximo paso podría ser la citación a indagatoria de Porcel, ocasión en la que el empresario tendrá la posibilidad de dar su versión de los hechos.
Mientras tanto, en el entorno de las presuntas víctimas y entre exalumnos del Colegio Palermo Chico predomina una mezcla de temor y necesidad de verdad. Familias y organizaciones que trabajan en la protección de la niñez insisten en la importancia de que cualquier denuncia sea tomada con seriedad, que se garantice el acompañamiento psicológico de los menores y que se resguarde su identidad.
“La situación es alarmante y esperamos que se haga justicia”, sostuvo Juana, hermana de un exalumno, reflejando el sentir de muchas familias que siguen con atención cada novedad de la causa.
El caso vuelve a poner en el centro del debate la responsabilidad de las instituciones educativas y de los adultos a cargo, así como la necesidad de fortalecer los protocolos de prevención, detección y denuncia de abusos en ámbitos donde conviven niños y adolescentes.

