Absurda “broma” con un riñón en Aeroparque terminó en causa penal

NewsITe
Un insólito episodio ocurrido en el Aeroparque Jorge Newbery, en la Ciudad de Buenos Aires, derivó en un importante operativo de seguridad y en una causa judicial por intimidación pública contra un abogado que dejó abandonada una conservadora con un riñón animal en su interior. El hecho sucedió el 19 de agosto y mantuvo en vilo durante varias horas a trabajadores, pasajeros y autoridades de la estación aérea.
De acuerdo con fuentes aeroportuarias, el acusado fue identificado como Pablo Daniel Fagni, abogado, quien llegó cerca de las 6.50 de la mañana en una camioneta utilitaria blanca. Allí descendió con una conservadora térmica, la apoyó sobre un cantero en el sector exterior de Aeroparque, filmó un video con su teléfono celular y se retiró del lugar a los pocos minutos, dejando el contenedor abandonado.
La caja, similar a las que se utilizan para el traslado de medicamentos que requieren cadena de frío, estaba sellada con cinta de seguridad y rotulada con la palabra «Frágil». Sin embargo, lo que más llamó la atención fue una inscripción manuscrita que simulaba un decomiso oficial: «Migraciones (secuestro). B.A., abogada ¿”respetable”? de Bariloche». Esa leyenda, junto con el hecho de tratarse de un bulto abandonado en una terminal aérea, activó todos los protocolos de seguridad.
Operativo de la PSA, bomberos y personal médico
La conservadora permaneció en el lugar hasta pasadas las 13.30, cuando taxistas y peatones advirtieron su presencia y alertaron a las autoridades. Inmediatamente intervino la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA), que acordonó la zona, dispuso una evacuación parcial y convocó a bomberos y especialistas en materiales peligrosos. La escena llamó la atención de pasajeros y empleados, que observaron el despliegue de efectivos con trajes especiales.
Al abrir el contenedor, los equipos de emergencia hallaron en su interior un órgano refrigerado, luego identificado como un riñón de origen animal. Ante esa circunstancia se dio intervención al SAME y al juzgado federal de turno, que ordenó iniciar una investigación para determinar el origen del material biológico y las responsabilidades penales del hecho.
Identificación del autor y avance de la causa
Personal de la PSA analizó las imágenes de las cámaras de seguridad del sector y logró reconstruir el recorrido de la persona que había dejado la conservadora. Así identificaron a Fagni y, con el apoyo de otros elementos de prueba, rastrearon la camioneta utilizada hasta la localidad de Berisso. Informes de la compañía telefónica ratificaron su presencia en Aeroparque en el horario del incidente.
Con esos datos, la PSA allanó el domicilio del abogado, lo detuvo y secuestró un teléfono celular Samsung, que continúa bajo peritajes. Ya frente al juez federal Marcelo Martínez De Giorgi, el imputado reconoció haber comprado el riñón animal, haberlo colocado en la conservadora y haberla dejado intencionalmente en el cantero del aeropuerto.
La “broma” a una amiga y la mirada de la Justicia
Según su declaración, el objetivo era hacer una broma a una amiga con la que mantenía un vínculo de amistad desde el año pasado. De acuerdo con su relato, ambos habían conversado después de un viaje de la mujer a República Dominicana sobre excesos de alcohol durante las vacaciones y, en tono jocoso, sobre la necesidad de “conseguirle un hígado nuevo”. Fagni dijo que eligió un riñón animal porque le pareció el órgano más parecido a un hígado por su color y aspecto.
El abogado sostuvo que eligió Aeroparque porque le quedaba de paso hacia su trabajo en Olivos y porque pensó que grabar el video en una terminal aérea le daría mayor verosimilitud a la broma. También manifestó estar arrepentido y aseguró que no dimensionó la magnitud del operativo que podía desencadenar su accionar.
- La Justicia ponderó que el contenedor tenía restos orgánicos reales.
- La inscripción manuscrita era de tono intimidante y aludía a una abogada de Bariloche.
- El episodio se produjo en una terminal aérea internacional, ámbito especialmente sensible.
En la resolución judicial se subrayó que el hallazgo de un objeto sospechoso con restos orgánicos y una inscripción de tono amenazante en un aeropuerto “constituía una situación con capacidad suficiente para generar temor en la comunidad”.
Delito de intimidación pública y medidas dispuestas
Con estos elementos, Fagni fue procesado por el delito de intimidación pública, figura que contempla penas de entre dos y seis años de prisión. No obstante, el abogado seguirá en libertad mientras avance el proceso, ya que el magistrado tuvo en cuenta su colaboración con la investigación, la falta de antecedentes condenatorios y su domicilio estable.
En cuanto a una posible imputación por amenazas hacia la destinataria del mensaje, el juzgado dictó la falta de mérito por el momento. Si bien la mujer declaró no haberse sentido intimidada, el tribunal consideró prematuro cerrar esa línea y ordenó esperar los resultados del peritaje del teléfono secuestrado, a fin de reconstruir el vínculo previo, el historial de comunicaciones y el verdadero móvil de la maniobra.
El caso sorprendió a los trabajadores del aeropuerto, que recordaron que el operativo se montó en pocos minutos y generó preocupación entre quienes transitaban la zona. “Pensamos que era una amenaza o un explosivo”, contó un empleado de una aerolínea, reflejando el impacto que tuvo una supuesta broma que terminó en expediente judicial y con un fuerte llamado de atención sobre los límites del humor en espacios sensibles.

