A un mes del crimen de Julián Álvarez en Chaco, su madre reclamó justicia: “Que diga por qué mató a mi hijo”

La familia del joven de 29 años organizó una marcha en Resistencia para exigir el esclarecimiento del caso. Victoria Cantero permanece detenida con prisión preventiva, acusada de homicidio agravado por el vínculo.

La familia de Julián Álvarez Guardia, el joven de 29 años que murió tras recibir puñaladas en Chaco, encabezó una marcha para reclamar justicia al cumplirse un mes del crimen. Durante la movilización, su madre, Rosa Guardia, pidió que Victoria Cantero, novia de la víctima y principal acusada, “diga la verdad”.

“Que ella diga por qué mató a mi hijo, que ella sea sincera”, expresó la mujer sobre Cantero, de 25 años. La joven permanece detenida con prisión preventiva desde el ataque ocurrido el pasado 2 de agosto y está imputada por homicidio agravado por el vínculo.

La concentración se desarrolló en la plaza 25 de Mayo de Resistencia. Allí, Rosa sostuvo: “Lo único que yo quiero es que Victoria diga la verdad. Por ella, no por mí”. También afirmó que espera una condena a prisión perpetua y manifestó que quisiera que la acusada le pidiera perdón a su hijo.

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“Ella no va a descansar nunca, porque va a tener dos doble mentira, que mató a mi hijo y que mintió a la vez”, señaló en diálogo con Diario Chaco.

Cuestionamientos al hermano de la acusada

La madre de Julián también puso en duda la declaración de Facundo Cantero, hermano de la imputada y amigo de la víctima. Tras anticipar que leerá los testimonios incorporados al expediente, sostuvo: “Ya he visto que Facundo no dijo la verdad”.

“¿A quién defiende Facundo? ¿Cómplice de qué es Facundo?”, preguntó Rosa durante la entrevista.

La mujer aseguró que conocía las situaciones de violencia que habría atravesado su hijo dentro de la relación y que le había aconsejado terminar el vínculo. Sin embargo, remarcó los sentimientos que él tenía por su pareja: “Julián le quería. Julián le re quería a Victoria. Le re quería. De eso no hay duda”.

Rosa recordó además una escena que habría presenciado un domingo. Según relató, Victoria ingresó a la vivienda, se llevó una silla por delante y golpeó con fuerza la puerta de la habitación de Julián. La pareja entró luego a la casa y la joven se retiró aproximadamente media hora después, aunque la madre no pudo precisar qué ocurrió durante ese lapso.

También rechazó que su hijo hubiera ejercido violencia contra una mujer. “Julián jamás iba a tocar a una mujer, jamás, jamás”, afirmó.

Por último, cuestionó que los padres de Cantero no se acercaran a hablar con ella después del crimen. “No necesito que ellos me pidan perdón, pero sí ellos le tienen que pedir perdón por no hacer las cosas que pudieron haber hecho y que no lo hicieron”, expresó. Según indicó, ambos son docentes y trabajaron sobre situaciones de violencia en ámbitos educativos.

Qué determinó el informe forense

Los estudios forenses practicados a Victoria Cantero se realizaron el 14 de agosto. Al momento del examen clínico, la imputada presentaba un buen estado general de salud y no mostraba signos ni síntomas de descompensación metabólica, neurológica o cardiorrespiratoria. El informe tampoco registró déficits nutricionales, aunque señaló que estaba angustiada y que lloró espontáneamente durante la evaluación.

Desde el comienzo de la causa, la defensa sostuvo que Cantero era víctima de violencia de género y que apuñaló a su novio en defensa propia. Cuando quedó detenida, presentaba lesiones en la espalda, los brazos y las rodillas. El médico que la revisó aclaró que esas heridas no correspondían estrictamente a golpes.

Un familiar de la acusada aseguró que la joven tenía sangrado nasal el día del crimen. Sin embargo, la pericia no detectó deformidades, movilidad anormal ni dolor al palpar la zona y determinó que las fosas nasales estaban permeables.

Los especialistas identificaron equimosis de diferentes colores y formas en ambas rodillas y en la parte superior de las piernas. También observaron una cicatriz de excoriación de un centímetro de diámetro en la rodilla derecha.

El estudio estableció que las heridas tenían entre 10 y 14 días de evolución al momento de la revisión. Los peritos señalaron que las excoriaciones surgieron por un traumatismo contra un objeto o una superficie rugosa o irregular, mientras que las equimosis fueron provocadas por el contacto con un objeto o una superficie roma y dura.

La hipótesis de la defensa

Los peritos concluyeron que las lesiones no respondían al patrón clásico de heridas defensivas y que no pusieron en riesgo la vida de Cantero. Su defensa aclaró que esa conclusión no descarta una agresión previa.

“Que no sean lesiones defensivas no quiere decir que la agresión no haya existido”, indicaron los abogados. Además, afirmaron que la pericia acreditó que la imputada tenía “lesiones traumáticas múltiples compatibles con la data del hecho”.

Ahora esperan el informe psicológico para determinar si Cantero actuó bajo un estado de conmoción emocional. Según plantearon, la joven podría presentar “amnesia lacunar” porque no recuerda algunos momentos del día del crimen. “Ni siquiera ella recuerda la utilización de un cuchillo”, aseguraron.

Los abogados de la familia de Julián cuestionaron esa hipótesis y consideraron “raro” que la acusada no recuerde específicamente el momento en el que tomó el arma.

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