A poco de cumplirse dos décadas del brutal crimen por el que estuvo presa la madre de la periodista Claudia Torres

EN 2006 LA CIUDAD SE CONMOCIONABA CON EL HOMICIDIO DE BEATRIZ UBOLDI DE PARIGINI

En abril de 2006, la señora Beatriz Uboldi de Parigini, de 82 años, moría producto de una feroz golpiza y la posterior asfixia mecánica producida por sujetos que ingresaron a su vivienda de calle Almafuerte con fines de robo. Por el hecho estuvieron detenidos durante cuatro años Roberto «Gancho» Peralta, Gerardo «Mono» Díaz y Claudia Yolanda Troyas, madre de la periodista Claudia Torres, de Prensa Libre SN. En mayo de 2010, todos ellos quedaron en libertad. El hecho es recordado como uno de los casos paradigmáticos de no justicia.

De la redacción de EL NORTE
[email protected]

En la madrugada del martes 18 de abril de 2006, Beatriz Graciela Uboldi de Parigini, de 82 años, murió como consecuencia de la brutal golpiza y posterior asfixia mecánica producidas por delincuentes que ingresaron con fines de robo a su domicilio de calle Almafuerte 230. Era madre de seis hijos y esposa del recordado dirigente justicialista Humberto Parigini.

Al momento del crimen, la víctima estaba acompañada por una empleada doméstica. Los sujetos ingresaron armados y redujeron a Beatriz Uboldi y a la empleada doméstica Claudia Yolanda Torres, madre de la periodista Claudia Torres, de Prensa Libre. Pidieron dinero. Creyendo que la señora no quería revelar el lugar donde supuestamente guardaba sus ahorros, la castigaron duramente. Le aplicaron golpes en el rostro y, finalmente, le produjeron asfixia mecánica, causal del deceso según la posterior necropsia. Los asesinos se dieron a la fuga.

El viernes 21 de abril, tras realizarse operativos simultáneos en diferentes puntos de la ciudad, se procedió a la detención de personas en carácter de presunta vinculación con el crimen, entre ellos el denominado Gancho Peralta (Roberto Javier Peralta), Basilio García, un sujeto apodado «Mono» Díaz y la propia Claudia Troyas, quien estaba sospechada de ser «la entregadora». Los investigadores no descartaban que Troyas hubiese facilitado el ingreso de los asesinos a la vivienda de calle Almafuerte. De acuerdo con los testimonios recogidos, que fueron argumento del fiscal al frente de la investigación, Dr. Vicente Botteri, “había una relación amorosa entre Peralta y Troyas”. Trascendió que, en un cruce de llamadas telefónicas, se escuchó decir a Troyas “esa mujer tiene mucha plata”.

En abril de 2010 comenzaba el juicio contra los imputados en el Tribunal Penal N.º 1 de Pergamino. Allí debían dirimirse las responsabilidades de los imputados: Roberto Peralta, Gerardo Díaz y Claudia Troyas, algunos como ejecutores del intento de robo y posterior homicidio, y otros con distintos grados de participación y encubrimiento.

La investigación y el proceso judicial recorrieron varios trayectos tortuosos. La incidencia del apellido Parigini en la familia judicial nicoleña había obligado a llevar el juicio a otra jurisdicción.

El Ministerio Público Fiscal solicitó la pena efectiva de 21 años de prisión para Peralta, Díaz y Troyas. El 12 de mayo de 2010, los jueces no encontraron elementos de prueba para imputarles el homicidio de Beatriz Uboldi, viuda de Parigini, a los detenidos. Peralta, Díaz y Troyas quedaron en libertad después de la lectura del veredicto. El hecho es recordado como uno de los casos paradigmáticos de no justicia.

- Publicidad -
- Publicidad -
- Publicidad -