El índice del Di Tella se hundió a 1,94 puntos, el nivel más bajo desde el inicio de la gestión de Milei. La caída hace flaquear al gobierno en la previa de las legislativas del domingo y con los acuerdos de asistencia económica impulsados desde Washington.

El Índice de Confianza en el Gobierno (ICG) que elabora la Universidad Torcuato Di Tella volvió a caer en septiembre y por primera vez perforó el umbral de los 2 puntos, ubicándose en 1,94, tras un descenso mensual del 8,2 %.
De esta forma, el nivel de respaldo a la gestión de Javier Milei alcanzó su valor más bajo desde el inicio del mandato y acumuló una baja de 20 % en solo dos meses, reflejando una creciente desconfianza social en la antesala de las elecciones legislativas del domingo 26 de octubre
El relevamiento, realizado entre el 5 y el 15 de septiembre, coincidió con la derrota de La Libertad Avanza en las elecciones bonaerenses del 7 de septiembre y con la difusión del presunto caso de corrupción en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS).
Estos hechos, según el informe del Di Tella, influyeron directamente en la percepción negativa de los encuestados, y el resultado final dejó al Gobierno con su nivel de confianza más bajo en 21 meses de gestión.

Cinco indicadores en rojo y un panorama político complejo
El descenso del índice general se replicó en sus cinco componentes:
- Honestidad de los funcionarios: 2,44 puntos (–3,7 %)
- Capacidad para resolver los problemas del país: 2,38 (–3,1 %)
- Eficiencia en la administración del gasto público: 1,87 (–11,2 %)
- Evaluación general del Gobierno: 1,57 (–11,5 %)
- Preocupación por el interés general: 1,47 (–15,1 %)
La tendencia general indica una pérdida sostenida de confianza que ahora se cruza con el escenario electoral y económico más sensible desde el inicio del mandato.

El humor social y el voto: una ecuación inestable
El Di Tella detectó un deterioro transversal: la desconfianza crece entre hombres y mujeres, con caídas más marcadas en el interior y entre mayores de 50 años, mientras que los jóvenes de 18 a 29 fueron los únicos que mostraron una leve mejora (+17 %).
La encuesta también refleja que los votantes que creen que la economía mejorará dentro de un año mantienen niveles más altos de confianza (3,83 puntos), aunque ese grupo se achicó frente a quienes creen que todo seguirá igual o empeorará.
En lenguaje más directo: la gente no ve una mejora concreta y eso impacta en la voluntad de acompañar al Gobierno en las urnas.
La combinación de inflación persistente, casos de corrupción y dificultades para mostrar resultados económicos concretos erosiona el margen político de Milei justo en la previa a las elecciones legislativas.
EE.UU., el salvavidas condicionado
En paralelo a la caída de la confianza interna, el Gobierno argentino recibió señales de apoyo financiero desde Estados Unidos, en medio de una compleja negociación por liquidez y estabilidad.
Washington habilitó un acuerdo de intercambio de monedas (swap) por 20 mil millones de dólares, con el objetivo de sostener las reservas del Banco Central, y dejó abierta la posibilidad de elevar el financiamiento total hasta los 40 mil millones mediante fondos privados y soberanos.
Sin embargo, las declaraciones de Donald Trump —quien mantiene una relación política directa con Milei— agregaron un matiz político: el expresidente republicano condicionó públicamente la continuidad de la ayuda al resultado electoral del próximo domingo.
En otras palabras, Argentina tiene un salvavidas económico en Washington, pero atado a la política doméstica: el auxilio llega, pero con un “si usted flaquea en las urnas, el apoyo se enfría” implícito.
La combinación de dependencia externa y pérdida de confianza interna configura un escenario delicado para el tramo final de la campaña.

