A 32 años de la Masacre de Flores: memoria y justicia

A 32 años de la Masacre de Flores, una herida que sigue abierta

Aniversario de la Masacre de Flores, homenaje a las víctimas

NewsITe

A 32 años de la llamada “Masacre de Flores”, el recuerdo de una de las tragedias más estremecedoras de los años 90 vuelve a colocarse en el centro de la escena. En la madrugada del 17 de febrero de 1994, una familia entera fue asesinada en su casa del barrio porteño de Flores. Solo uno de sus integrantes, el entonces adolescente Matías Bagnato, logró sobrevivir y desde entonces se transformó en la voz visible de la lucha por memoria y justicia.

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El hecho fue perpetrado por Fructuoso Álvarez González, ciudadano español oriundo de Asturias, quien, según la investigación judicial, decidió prender fuego la vivienda ubicada en la calle Baldomero Fernández 1906. El ataque estuvo vinculado a una supuesta deuda de 180 mil dólares que reclamaba a la familia Bagnato. En el incendio murieron los dueños de casa, Alicia Plaza y José Bagnato, de 40 y 42 años; sus hijos Fernando, de 14, y Alejandro, de 9; y un amigo de la familia, Nicolás Borda, de 11, que se había quedado a dormir. Matías, que tenía 16, fue el único que logró salir con vida.

Tras la masacre, el joven se fue a vivir con su abuela, Norma Calzaretta, y comenzó un largo recorrido en los tribunales y en los medios para evitar la impunidad. Álvarez González fue condenado a prisión perpetua en noviembre de 1995 por el Tribunal Oral en lo Criminal Nº 12. Años más tarde, en 2004, fue extraditado a España para continuar cumpliendo la pena en su país de origen, aunque su nombre nunca dejó de estar asociado al reclamo de justicia de los familiares de las víctimas.

En 2011, el caso volvió a cobrar notoriedad cuando el asesino fue recapturado en la Argentina tras reiteradas amenazas contra Matías Bagnato, a quien le advirtió que volvería a matarlo. Desde entonces quedó alojado en el Complejo Penitenciario Federal Nº 1 de Ezeiza, bajo la órbita del Servicio Penitenciario Federal (SPF). Cada intento de obtener beneficios o salidas fue resistido por la querella y por organizaciones de víctimas de delitos violentos, y la Justicia falló en reiteradas oportunidades a favor de la seguridad de Bagnato.

La muerte del condenado y la reacción del único sobreviviente

La historia tuvo un nuevo capítulo el 30 de abril de 2023, cuando Álvarez González murió a los 63 años a raíz de una infección generalizada. Su cuadro de salud se complicó tras una cirugía de reemplazo de cadera y permanecía internado desde el 4 de abril en el Hospital Zonal General de Agudos Dr. Alberto Antranik Eurnekian, en el ámbito del penal de Ezeiza. Tras su fallecimiento, el cuerpo fue trasladado a la morgue para las pericias de rigor.

Al conocerse la noticia, Matías Bagnato expresó públicamente el cierre de un ciclo marcado por el dolor y la búsqueda de justicia. A través de las redes sociales, escribió un mensaje que condensó décadas de lucha y duelo familiar: “Hoy sí por fin puedo decir se terminó. Mami, Pa, Fer, Ale, Nico descansen en paz. Los amo con todo mi corazón”. Sus palabras fueron replicadas y acompañadas por numerosos usuarios y organizaciones que siguen su caso desde hace años.

El rol de la memoria y la lucha de la familia Bagnato

La figura de Norma Calzaretta, abuela de Matías, también ocupa un lugar central en esta historia. Ella falleció el 1 de junio de 2020, a los 91 años, tras décadas de insistir ante la Justicia y los medios para que el crimen de su familia no quedara en el olvido. Se salvó de la masacre porque, al momento del ataque, se encontraba de viaje en la ciudad de Mar del Plata. Desde entonces se transformó en un pilar afectivo y en un símbolo de resistencia frente a la violencia extrema.

  • La Masacre de Flores se convirtió en un caso emblemático de violencia extrema en la década del 90.
  • El único sobreviviente, Matías Bagnato, es hoy una referencia en la defensa de los derechos de las víctimas.
  • La condena a prisión perpetua y posterior fallecimiento del agresor marcaron hitos judiciales en el caso.

“Hoy sí por fin puedo decir se terminó. Mami, Pa, Fer, Ale, Nico descansen en paz. Los amo con todo mi corazón”, escribió Matías Bagnato al conocer la muerte del asesino de su familia.

A 32 años de la tragedia, el recuerdo de Alicia, José, Fernando, Alejandro y Nicolás continúa presente en cada aniversario, en cada acto de homenaje y en cada intervención pública de Matías. La Masacre de Flores no solo es un hecho policial del pasado: es una historia atravesada por la búsqueda de justicia, la construcción de memoria y el reclamo permanente para que crímenes de esta magnitud no se repitan.

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