Industria del acero en alerta por caída de la producción

NewsITe
La industria siderúrgica argentina atraviesa un escenario complejo, marcado por la combinación de una demanda interna debilitada, mayor presión de las importaciones –en especial desde China– y un esquema impositivo que las empresas consideran distorsivo. De acuerdo con datos del sector, en abril la producción de acero crudo alcanzó las 375.600 toneladas, lo que representó una baja del 3% frente a marzo, aunque un aumento del 18,4% interanual.
En el caso de los laminados –tanto planos como no planos–, la producción fue de 255.500 toneladas. Este volumen se mantuvo en línea con el registrado el mes anterior, pero significó una caída del 23,2% en comparación con abril de 2025, reflejando el impacto de la menor actividad en ramas clave de la metalmecánica, la construcción y la fabricación de bienes durables.
En el acumulado del primer cuatrimestre de 2026, la producción total de acero laminado se ubicó un 9,7% por encima del mismo período de 2025. Sin embargo, las compañías advierten que la mejora estadística no alcanza para compensar las dificultades que genera el avance de productos importados en condiciones que califican como de “comercio desleal”, particularmente provenientes de China, con precios que presionan a la baja sobre la producción local.
Preocupación por el comercio desleal y la presión tributaria
Las siderúrgicas sostienen que la combinación de costos internos elevados y competencia externa con presuntos subsidios o prácticas de dumping amenaza la sostenibilidad de la cadena de valor metalmecánica. Este entramado productivo incluye desde fabricantes de autopartes y maquinaria agrícola hasta empresas de construcción e infraestructura, que dependen en gran medida del acero nacional.
En ese contexto, el sector reclama una revisión de los instrumentos de defensa comercial y una mayor coordinación entre el Estado y la industria para evitar daños sobre el empleo y la inversión. También apuntan contra la estructura tributaria vigente, a la que califican como “distorsiva” porque grava de manera acumulativa las distintas etapas de producción y comercialización.
- A nivel nacional señalan el impuesto a los Débitos y Créditos Bancarios como un costo financiero adicional.
- En las provincias cuestionan la carga de Ingresos Brutos sobre actividades productivas.
- En los municipios remarcan el peso creciente de tasas y contribuciones locales.
“La Argentina mantiene un esquema impositivo distorsivo en los tres niveles –Nación, provincias y municipios– que desalienta la agregación de valor local”, advirtieron fuentes del sector siderúrgico.
Las empresas piden condiciones de competencia equitativas y una agenda que incluya reducción de impuestos distorsivos, mejoras en infraestructura y costos logísticos, y herramientas eficaces frente al comercio desleal. Aseguran que, con un marco regulatorio más previsible y protección frente a prácticas desleales, la siderurgia argentina podría consolidar la recuperación de la producción y potenciar su aporte al empleo industrial y a las exportaciones.

