El Gobierno libanés reclama el fin de los ataques y la retirada israelí

NewsITe
El primer ministro del Líbano, Nawaf Salam, endureció este martes su discurso frente a Israel tras una nueva serie de bombardeos en el sur del país, que dejaron al menos 14 muertos y reavivaron las tensiones en la frontera. Los ataques se produjeron en la zona de Tiro, la cuarta ciudad más grande del país, pese a la existencia de un acuerdo de alto el fuego firmado hace apenas un mes entre ambas partes.
En una declaración difundida por medios internacionales, Salam sostuvo que “nada puede justificar” la continuidad de las operaciones militares israelíes sobre territorio libanés. El jefe de Gobierno denunció que las agresiones, las amenazas a la población civil y las órdenes de evacuación masivas “constituyen un castigo colectivo, condenado por todas las normas y leyes internacionales”.
El Gobierno libanés volvió a reclamar un alto el fuego inmediato y verificable, así como la retirada completa de las fuerzas israelíes de todo el territorio del país. Salam subrayó que el objetivo central de Beirut es restablecer la plena autoridad del Estado sobre el conjunto del territorio nacional, permitir el regreso seguro de las personas desplazadas y garantizar condiciones mínimas de estabilidad para la población, que arrastra años de crisis económica y política.
Respuesta de Israel y rol de Hezbolá en la escalada
Desde el lado israelí, el primer ministro Benjamin Netanyahu anunció una intensificación de los ataques sobre posiciones en el Líbano. El Gobierno israelí argumenta que el incremento de sus operaciones responde al aumento de ataques con drones contra ciudades del norte de Israel, acciones atribuidas al grupo Hezbolá, una organización chiita armada y respaldada por Irán, con fuerte presencia en el sur libanés.
Hezbolá mantiene desde hace años una disputa abierta con Israel y ha participado en múltiples enfrentamientos a lo largo de la frontera. Analistas regionales señalan que la tensión actual se inscribe en un contexto más amplio de inestabilidad en Medio Oriente, atravesado por el conflicto en Gaza y por la rivalidad entre Irán e Israel, que se proyecta sobre distintos escenarios.
Preocupación internacional y riesgo de una escalada mayor
Organismos internacionales y distintas cancillerías vienen advirtiendo sobre el riesgo de que el frente libanés se convierta en un nuevo foco de guerra abierta. Naciones Unidas tiene desplegada en la región a la Fuerza Provisional de las Naciones Unidas en el Líbano (UNIFIL), que desde hace décadas intenta contener las hostilidades entre Israel y Hezbolá y monitorear el cese del fuego.
- Al menos 14 personas murieron en los recientes bombardeos sobre el sur del Líbano.
- El Gobierno libanés reclama la retirada israelí y el retorno seguro de los desplazados.
- Israel justifica sus ataques por el aumento de acciones atribuidas a Hezbolá.
- La comunidad internacional sigue con preocupación la posibilidad de una escalada regional.
“Las continuas agresiones, amenazas y órdenes de evacuación constituyen un castigo colectivo, condenado por todas las normas y leyes internacionales”, afirmó el primer ministro Nawaf Salam.
Mientras tanto, la población civil del sur del Líbano enfrenta el temor constante a nuevos bombardeos, la destrucción de viviendas e infraestructura y el desplazamiento interno. Organizaciones humanitarias insisten en la necesidad de garantizar corredores seguros y acceso a asistencia básica. En este marco, la presión diplomática para alcanzar un cese del fuego sostenible y evitar una mayor regionalización del conflicto se vuelve cada vez más urgente.

