Polémica por la concesión de Playa Redonda en Mar del Plata

La adjudicación de la explotación turística de Playa Redonda, uno de los sectores más codiciados y todavía poco intervenidos de Chapadmalal, desató una fuerte controversia en el partido de General Pueyrredón. El municipio, actualmente encabezado por el intendente interino Agustín Neme, confirmó la concesión a una firma privada con un canon que vecinos y sectores opositores califican de “irrisorio” frente al valor estratégico del lugar.
La unidad turística fiscal quedó en manos de la empresa Santiago de Compostela 1943 S.A., vinculada al publicista Roberto Fiocca. La compañía se impuso en el segundo llamado a licitación, luego de un primer proceso fallido. Sin embargo, lejos de cerrar el tema, la decisión abrió un frente de conflicto con la comunidad residente en la zona sur de Mar del Plata.
Desde la asamblea de vecinos de Chapadmalal señalan que los antecedentes del empresario en la ciudad despiertan preocupación. Recuerdan, en particular, la experiencia en la playa Siempre Verde, que —según denuncian— se transformó en un boliche a cielo abierto durante las noches de verano, con música alta y actividad nocturna que alteró la tranquilidad del barrio. Temen que un esquema similar se replique ahora sobre Playa Redonda, un enclave que consideran parte central de su patrimonio natural y cultural.
Los números del acuerdo que encendieron las alarmas
De acuerdo con la información oficial, los principales puntos de la concesión son los siguientes:
- Canon anual fijado en $90 millones por la explotación del espacio.
- Compromiso de inversión de $2.521.232.040 en obras y puesta en valor.
- Plazo de concesión por 20 años, con posibilidad de extenderlo seis años más.
- Exención total del pago del canon durante los primeros 24 meses, contemplados como período de construcción.
Este último punto es el que más irritación genera entre los vecinos: durante los próximos dos años, la empresa no abonará canon alguno y podrá avanzar en el desarrollo del proyecto sin transferencias económicas al municipio. Luego, el canon anual se traduce en un pago mensual que, según estimaciones de la propia comunidad, equivale a lo que el concesionario podría facturar en apenas unos días de temporada alta.
En números concretos, el monto anual se acerca a los 7,5 millones de pesos mensuales, cifra que los cuestionamientos consideran baja para una de las playas con mayor potencial de la costa sur marplatense. “Con una semana de verano malo cubren el canon de todo el año”, señalan fuentes críticas de la licitación.
Chapadmalal, entre el desarrollo turístico y la preservación
La concesión de Playa Redonda se inscribe en una estrategia más amplia del municipio para ordenar y potenciar la costa sur del partido de General Pueyrredón. A este corredor ya se sumaron otros emprendimientos en sectores como Playa Dorada y Santa Isabel, que buscan atraer inversiones privadas y diversificar la oferta turística más allá del centro de Mar del Plata.
En los últimos años, Chapadmalal se consolidó como un destino elegido por quienes priorizan tranquilidad, naturaleza y un perfil de turismo menos masivo. La apertura de restaurantes, bares con propuestas de autor, hoteles boutique y proyectos orientados a la sustentabilidad delineó una nueva identidad para la zona, ahora en tensión entre el desarrollo inmobiliario y la protección del ambiente costero.
Mientras el municipio defiende la licitación como uno de los proyectos turísticos más relevantes para la región en el último tiempo, los vecinos reclaman mayor transparencia, controles estrictos y garantías de que no se repetirá un modelo de explotación que, según describen, atenta contra la calidad de vida local. El desenlace de esta puja entre intereses económicos, gestión pública y comunidad organizada marcará el rumbo de uno de los enclaves más valiosos de la Costa Atlántica bonaerense.

