Cuba denuncia que nuevas sanciones de EE.UU. agravan el conflicto

Tensión renovada entre La Habana y Washington por sanciones

Miguel Díaz-Canel durante un acto oficial en Cuba

NewsITe

El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, cuestionó con dureza la decisión de Estados Unidos de ampliar el alcance de sus sanciones contra la cúpula política y militar de la isla. Según el mandatario, la medida refuerza el histórico bloqueo económico y profundiza un escenario de conflicto permanente entre ambos países.

La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), dependiente del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, incluyó en su Lista de Nacionales Especialmente Designados al propio Díaz-Canel, a parte de su familia, al Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (Minfar) y a organizaciones sociales emblemáticas como los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) y el Instituto de Amistad con los Pueblos (ICAP). Esta clasificación implica el congelamiento de cualquier activo bajo jurisdicción estadounidense y la prohibición de realizar transacciones con bancos, empresas y ciudadanos de ese país.

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Desde La Habana, el presidente cubano calificó la decisión como una demostración de “ceguera política” y la enmarcó en una serie de medidas coercitivas adoptadas en las últimas semanas. De acuerdo con su visión, se trata de un diseño orientado a “dañar al pueblo cubano” mediante el agravamiento de la crisis económica y de abastecimiento que ya atraviesa la nación caribeña.

En mensajes difundidos en la red social X, Díaz-Canel denunció también lo que consideró declaraciones “amenazadoras” del presidente estadounidense Donald Trump, quien advirtió que Washington “se encargará” de Cuba una vez que resuelva sus tensiones con Irán. Para el gobierno cubano, estos gestos se inscriben en una política de máxima presión orientada a forzar un cambio de rumbo político en la isla.

Un capítulo más en una relación marcada por sanciones

El canciller Bruno Rodríguez acusó a la Casa Blanca de impulsar un “plan intervencionista” con el objetivo de presentar a Cuba como una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos. En la misma línea, sostuvo que la ampliación de la lista de sancionados busca aislar al país en el plano financiero y desalentar inversiones y vínculos comerciales.

La administración Trump venía endureciendo progresivamente su postura hacia La Habana desde comienzos de 2026, revirtiendo buena parte de los gestos de acercamiento realizados en años previos. Una orden ejecutiva del 29 de enero habilitó la imposición de aranceles y sanciones a quienes comerciaran petróleo con Cuba, generando un bloqueo energético de facto que impactó en la disponibilidad de combustibles, el transporte y el funcionamiento del sistema productivo.

Especialistas en relaciones internacionales advierten que estas medidas, lejos de promover una apertura política, tienden a reforzar la polarización y consolidar posiciones internas tanto en Washington como en La Habana. A la vez, incrementan las dificultades cotidianas para la población cubana, que enfrenta problemas de acceso a energía, alimentos y medicinas, en un contexto de alto nivel de dependencia del comercio exterior.

  • Las nuevas sanciones alcanzan a dirigentes, familiares y organizaciones sociales.
  • Cuba denuncia efectos directos sobre la economía y la vida diaria de la población.

“La agresividad y perversión del Gobierno de Estados Unidos chocarán con la decisión cubana de enfrentar los peores escenarios y resistir la arremetida imperial”, afirmó Miguel Díaz-Canel.

Mientras se profundiza el cruce de acusaciones, la comunidad internacional sigue con atención el avance de las sanciones, en particular por su impacto humanitario y por el riesgo de que una escalada de tensiones complique aún más la estabilidad regional en el Caribe y en América Latina.

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