Gremios aceiteros lanzan un nuevo paro en rechazo a oferta salarial cero

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La industria aceitera atraviesa un nuevo capítulo de tensión. La Federación de Trabajadores del Complejo Industrial Oleaginoso, Desmotadores de Algodón y Afines de la República Argentina (FTCIODyARA) y el Sindicato de Obreros y Empleados Aceiteros (SOEA) de San Lorenzo iniciaron una medida de fuerza conjunta en rechazo a la propuesta de las cámaras empresarias del sector, que ofrecieron una recomposición salarial del 0% para mayo en el marco de la paritaria.
La protesta se apoya en el acta paritaria del año pasado, que preveía una instancia de revisión entre el 27 de abril y el 2 de mayo de este año para evaluar la evolución de las variables económicas y su impacto en el poder adquisitivo. Los gremios sostienen que, frente a la inflación acumulada y el aumento del costo de vida, la decisión empresaria de congelar los salarios resulta «inadmisible».
Desde la dirigencia sindical cuestionan con dureza a las patronales aceiteras y de biodiésel. Recuerdan que el sector obtuvo, según sus cálculos, una ganancia adicional de 3.740 millones de dólares por la fuerte reducción de los derechos de exportación, mientras que a los trabajadores «no les ofrecen ni un peso de aumento». Además, denuncian que el empresariado busca abandonar el criterio histórico de negociación basado en el Salario Mínimo, Vital y Móvil, que contempla las nueve necesidades establecidas en la Constitución y la Ley de Contrato de Trabajo, para pasar a tomar como único parámetro el índice de inflación del Indec.
El contrapunto por los salarios y el modelo de negociación
Para los sindicatos, la propuesta empresarial constituye «una trampa» que desconoce más de dos décadas de paritarias en las que se utilizó el salario mínimo vital y móvil como referencia. Sostienen que el IPC oficial «no refleja adecuadamente» los gastos reales de una familia trabajadora y que atar la actualización sólo a ese indicador implicaría un retroceso en derechos laborales conquistados.
Del otro lado del mostrador, la Cámara de la Industria Aceitera (Ciara) salió a defender su posición con números propios. Según la entidad, el salario promedio del empleo privado registrado ronda actualmente los $1,4 millones, mientras que la categoría inicial aceitera parte de $2,34 millones, es decir, un 67% por encima del promedio formal del sector privado.
Los números de Ciara: salarios, inflación y caída de la actividad
De acuerdo con los datos difundidos por la cámara, en las categorías superiores la brecha salarial llega al 117% respecto del promedio del empleo privado, y el salario promedio ponderado del sector aceitero alcanzó los $4,9 millones en mayo de 2026. La entidad afirma que, entre noviembre de 2023 y mayo de 2026, el salario aceitero aumentó 361%, frente a un incremento del 299% del índice de precios al consumidor, una suba del 304% del dólar y un alza del 179% de la soja medida en pesos.
- Desde enero de 2026, los salarios aceiteros subieron 13,5%, por encima de la inflación acumulada de 12,3%, siempre según Ciara.
- La cámara sostiene que se otorgó además un anticipo promedio de $600.000 por trabajador para compensar la inflación del primer semestre.
- La molienda de soja cayó 9% en el primer trimestre de 2026 respecto del mismo período de 2025, lo que revela un escenario de menor actividad.
En este contexto, Ciara cuestiona el nuevo reclamo sindical de un aumento del 20%, al que interpreta como una proyección de inflación anual del 34,6% pese a que la soja en pesos cayó 9% entre enero y mayo. Para la entidad, ese pedido «no se condice» con la realidad del negocio ni con la merma de la actividad industrial.
«Cada día de paro significa menos salarios para los trabajadores, con una pérdida estimada de $160.000 por día para cada trabajador. También implica menos ventas de productores, menos viajes de camiones, menos exportaciones, menor ingreso de divisas y menor actividad en toda la cadena agroindustrial», advirtió Ciara en un comunicado.
La cámara aseguró, además, que el conflicto «ya no es salarial sino político» y apunta contra la política económica nacional, afectando a una actividad considerada estratégica para el ingreso de divisas. Como propuesta, plantea actualizar los sueldos en base al Índice de Precios al Consumidor del Indec, con la promesa de que «ningún salario real pierda contra la inflación».
Mientras el gremio insiste en preservar su esquema de paritarias anclado en el salario mínimo vital y móvil y en denunciar ganancias extraordinarias del sector, las empresas remarcan la brecha salarial favorable a los aceiteros frente al promedio del mercado laboral formal y la caída de la molienda. En medio de este cruce, el paro vuelve a poner presión sobre una de las cadenas exportadoras más importantes del país, con impacto directo en la actividad agroindustrial y en la llegada de dólares a la Argentina.

