En su primera encíclica, Magnifica Humanitas (“Magnífica Humanidad”), el papa reconoció el rol histórico de la Santa Sede en la legitimación de la esclavitud y calificó ese pasado como una “herida en la memoria cristiana”. El documento también profundiza sobre la Inteligencia Artificial y sus impactos sociales y éticos.

El papa León XIV ofreció una disculpa histórica por el papel que desempeñó la Iglesia católica en la legitimación de la esclavitud y por no haberla condenado durante siglos. El pronunciamiento apareció en su primera encíclica, Magnifica Humanitas (“Magnífica Humanidad”), un texto centrado en los desafíos éticos y humanos que plantea la Inteligencia Artificial.
En el documento, el pontífice calificó la actuación histórica del Vaticano como una “herida en la memoria cristiana” y pidió perdón por el sufrimiento provocado por la esclavitud. Se trata de la primera vez que un papa reconoce públicamente y solicita disculpas por el rol que desempeñaron pontífices del pasado al otorgar a soberanos europeos autoridad para someter y esclavizar a personas consideradas “infieles”.
León XIV vinculó esa reflexión histórica con las nuevas formas de explotación que —según planteó— pueden emerger en la actual revolución tecnológica.
Una disculpa por siglos de silencio y legitimación
En uno de los pasajes más significativos de la encíclica, el Papa respondió a décadas de reclamos de católicos afroestadounidenses, académicos y activistas que pedían una revisión explícita del papel de la Iglesia en el comercio de seres humanos durante la era colonial.
“Es inevitable sentir un profundo dolor al considerar el enorme sufrimiento y humillación que la esclavitud ha significado para tantas personas, en contraste con la dignidad sin límites de cada una de ellas, amadas infinitamente por el Señor. Por eso, en nombre de la Iglesia, pido sinceramente perdón”, escribió.
El pontífice recordó además que León XIII fue el primer papa en condenar explícitamente la esclavitud en 1888, aunque remarcó que esa postura oficial llegó mucho después de que numerosos países ya hubieran abolido esa práctica.
Antes de esa condena, recordó el texto, incluso instituciones eclesiásticas habían mantenido esclavos y la propia Santa Sede intervino en distintas ocasiones para regular y legitimar modalidades de sometimiento.
“Ya en la Edad Moderna la Sede Apostólica romana, instada por las peticiones de los soberanos, intervino en varias ocasiones para regular y legitimar las modalidades de sometimiento y, en algunos casos, de reducción a la esclavitud de los ‘infieles’”, señaló la encíclica.
León XIV sostuvo que no corresponde juzgar decisiones históricas con criterios morales contemporáneos, aunque advirtió que eso no implica minimizar la demora institucional.
“Sin embargo, no podemos negar ni minimizar el retraso con el que la Iglesia y la sociedad condenaron el flagelo de la esclavitud”, afirmó.
“Una herida en la memoria cristiana”
El documento insiste en que la dignidad humana ocupa un lugar central en la doctrina católica, aunque reconoce que esa convicción no siempre derivó en condenas institucionales claras.
El Papa afirmó que el Vaticano sostuvo durante siglos la dignidad inherente de toda persona, “aunque sin haber logrado, en dieciocho siglos, explicitar de manera oficial la total incompatibilidad de la esclavitud con dicha dignidad”.
“Se trata de una herida en la memoria cristiana a la que no podemos considerarnos ajenos”, añadió.
La reflexión sobre el pasado aparece asociada a una advertencia hacia el presente. León XIV señaló que la Iglesia debe actuar con claridad frente a nuevas formas de trata y explotación relacionadas con el desarrollo tecnológico.
En esa línea, afirmó que hoy corresponde condenar firmemente todas las formas de explotación vinculadas a la revolución digital “si no queremos pedir perdón en el futuro por no haber sido fieles al tesoro de la dignidad humana que contiene nuestra fe”.
Inteligencia Artificial, poder y dignidad humana
Publicada en el 135º aniversario de Rerum novarum de León XIII, la encíclica desarrolla una mirada amplia sobre la Inteligencia Artificial y sus consecuencias sociales.
Uno de sus ejes principales es la prioridad de la dignidad humana frente al avance tecnológico. El texto advierte contra el riesgo de construir una “Babel tecnológica” y sostiene que los algoritmos y herramientas digitales deben permanecer al servicio de las personas.
León XIV también alertó sobre los riesgos de un poder tecnocrático sin límites éticos, capaz de beneficiar a minorías poderosas, marginar a sectores vulnerables y deshumanizar vínculos sociales.
La encíclica reclama además mecanismos internacionales de regulación y transparencia, junto con un diálogo permanente entre la teología, las ciencias humanas y la industria tecnológica.
El documento conecta igualmente el desarrollo de la IA con debates sobre empleo digno, automatización militar, armas autónomas y protección de menores en entornos digitales.
Para el pontífice, el desafío del presente excede la innovación técnica y remite a una discusión más profunda sobre el lugar del ser humano.
“El desafío al que nos enfrentamos actualmente no es tecnológico sino antropológico”, sostuvo.

