Cuba denuncia como “infamia” la acusación de EE.UU. contra Raúl Castro

El Gobierno de Cuba rechazó con dureza la acusación presentada en Estados Unidos contra el expresidente Raúl Castro, al considerar que se trata de una nueva ofensiva política que refuerza la unidad interna y el histórico sentimiento antimperialista de la isla.
El presidente Miguel Díaz-Canel sostuvo que la imputación contra el exmandatario, referente central de la revolución cubana, fue interpretada en La Habana como un ataque directo a la historia y a los símbolos de la nación. Según el mandatario, lejos de debilitar al oficialismo, la medida terminó cohesionando a la población en defensa de sus dirigentes.
La acusación fue presentada por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, que vincula a Raúl Castro, hoy de 94 años, con el derribo en 1996 de dos avionetas de la organización de exiliados cubano-estadounidenses Hermanos al Rescate. En aquel momento, Castro era ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, cargo que ocupó durante décadas.
Para Washington, el episodio constituye un crimen por la muerte de los tripulantes, mientras que Cuba sostiene desde entonces que las aeronaves habían incursionado reiteradamente en su espacio aéreo y que la respuesta se dio en el marco del derecho a la legítima defensa. La confrontación por este hecho se inscribe en una larga lista de disputas bilaterales desde la ruptura de relaciones diplomáticas en 1961.
Reacción oficial y contexto del conflicto bilateral
A través de un mensaje en la red social X, Díaz-Canel afirmó que la nueva ofensiva “nos ha unido más y ha elevado el honor, la dignidad y el sentimiento antimperialista de un pueblo reconocido por su brava resistencia a cualquier subordinación al imperio”. El jefe de Estado advirtió además que en Cuba “no se irrespeta a los héroes de la Patria” sin recibir respuesta política.
El gobierno cubano enmarca la acusación contra Raúl Castro en una política hostil sostenida por Estados Unidos durante más de seis décadas, marcada por el embargo económico, comercial y financiero, sanciones adicionales y la inclusión de la isla en listas unilaterales, como la de países patrocinadores del terrorismo. Para La Habana, estas medidas son las responsables centrales de las carencias cotidianas que afronta la población.
Díaz-Canel señaló que, pese a las dificultades, la ciudadanía “ha saltado con fiereza por encima de las carencias”, y acusó a los “enemigos históricos” de Cuba de intentar desacreditar a los líderes de la revolución. Calificó la intención de juzgar a Raúl Castro en un tribunal estadounidense como “la infamia más reciente” dentro de esa estrategia.
- La acusación se vincula al derribo de avionetas de Hermanos al Rescate en 1996.
- Cuba sostiene que actuó en legítima defensa en su espacio aéreo soberano.
- El gobierno considera el caso parte de la política de presión de Washington.
“La nueva agresión nos ha unido más y elevado el honor, la dignidad y el sentimiento antimperialista de un pueblo”, expresó Miguel Díaz-Canel.
Mientras la causa judicial avanza en Estados Unidos, Cuba apuesta a convertir el episodio en un nuevo capítulo de denuncia contra la política norteamericana hacia la isla, subrayando los costos sociales del bloqueo y reivindicando la figura de Raúl Castro como “héroe de la Patria”.

