Crecen las tensiones por las declaraciones juradas en el Gobierno.

La presión política sobre el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, sumó un nuevo capítulo en el oficialismo. La senadora de La Libertad Avanza Patricia Bullrich analiza seriamente anticipar la presentación de su declaración jurada patrimonial, una jugada que, de concretarse, buscaría marcarle la cancha al ministro coordinador, quien se comprometió públicamente a adelantar sus propios plazos.
Según informó Noticias Argentinas, Bullrich sigue el tema de cerca junto a su contadora y tendría la información prácticamente lista. Sin embargo, el punto de discusión ya no es estrictamente técnico ni administrativo, sino político: en el corazón de la Casa Rosada interpretan que la movida apunta a ejercer una presión adicional sobre Adorni y, por extensión, sobre el núcleo de poder que lo respalda dentro del Gobierno.
Hace dos semanas, el presidente Javier Milei intervino para bajar el tono de las críticas internas que la jefa del bloque libertario había lanzado. En aquel momento, Adorni prometió transparentar su situación patrimonial antes de los plazos legales, y desde su entorno dejaron trascender que la presentación podría concretarse en los primeros días de junio.
La posibilidad de que Bullrich se adelante no cayó bien en sectores de la administración libertaria. Fuentes consultadas la describen como una dirigente dispuesta a “jugar fuerte” y atribuyen su iniciativa a la intención de exhibir prolijidad contable frente a un Gabinete bajo la lupa por su patrimonio y por las relaciones con contratistas vinculados a obras privadas.
Internas libertarias y el rol de Adorni en el tablero oficial
El debate por las declaraciones juradas se suma a un clima de tensión creciente dentro del oficialismo. En los últimos días, tomó estado público el enfrentamiento entre el asesor presidencial Santiago Caputo y la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, una disputa que salpicó al titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem, y que expuso la fragmentación de las distintas tribus que coexisten en el Poder Ejecutivo.
En ese contexto, Adorni aparece como una pieza clave. Pese a las críticas y versiones sobre su futuro, el ministro coordinador fue respaldado en reiteradas oportunidades por los hermanos Milei. La reciente declaración del contratista Mariano Tabar, quien realizó refacciones en la vivienda del funcionario en un country bonaerense, agregó ruido a la causa que lo involucra y reforzó las exigencias de mayor transparencia.
Tras hacer público el contrapunto, Bullrich prometió descomprimir la tensión y evitar nuevos reclamos en los medios. No obstante, cerca suyo sostienen que la senadora ya fijó su posición y que ahora la estrategia pasa por dejar actuar a los tiempos institucionales, sin renunciar a la posibilidad de mover el tablero con la presentación anticipada de su patrimonio.
La semana próxima, el Gobierno prevé una serie de reuniones clave para intentar ordenar la tropa. El lunes 24 de mayo, después del tradicional Te Deum, se reunirá el Gabinete y, al día siguiente, se activará la mesa política que reúne a funcionarios y legisladores enfrentados. Será la primera vez que todos coincidan tras las acusaciones cruzadas por una cuenta anónima en la red X, atribuida al entorno de los Menem y señalada por lanzar críticas internas al Gobierno.
En paralelo, comenzará a correr el plazo que Adorni se autoimpuso para presentar su declaración jurada, un compromiso que ahora se ve condicionado por el posible adelantamiento de Bullrich. El desenlace de esta pulseada interna será una prueba relevante para medir la cohesión del oficialismo y la capacidad del Presidente para administrar las tensiones dentro de su círculo más cercano.

