A 135 años de la Rerum Novarum: la encíclica de León XIII que sigue marcando la mirada social de la Iglesia

Promulgada el 15 de mayo de 1891, la encíclica Rerum Novarum abrió el camino de la Doctrina Social de la Iglesia y fijó una mirada sobre el trabajo, la justicia y la dignidad humana que continúa siendo referencia frente a los cambios económicos y tecnológicos del presente.

Han transcurrido 135 años desde que el papa León XIII promulgó la encíclica Rerum Novarum, considerada uno de los textos más influyentes del pensamiento social católico y punto de partida de la Doctrina Social de la Iglesia. Publicada el 15 de mayo de 1891, la carta papal surgió en un contexto marcado por la revolución industrial, la expansión del capitalismo y el agravamiento de la llamada “cuestión obrera”.

La encíclica impulsada por León XIII —Vincenzo Gioacchino Pecci antes de llegar al pontificado— planteó una reflexión inédita para su tiempo sobre las condiciones laborales, la dignidad del trabajador, la distribución de la riqueza y las responsabilidades sociales y políticas frente a las desigualdades crecientes.

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A más de un siglo de aquella publicación, la Iglesia continúa presentando el documento como una herramienta válida para interpretar los cambios contemporáneos. Así lo señala una nota de Eugenio Bonanata publicada por Vatican News, que recoge la reflexión del padre Giacomo Costa, acompañante espiritual de las Acli nacionales y colaborador de la Secretaría General del Sínodo.

El nacimiento de la Doctrina Social de la Iglesia

Según el padre Costa, la Rerum Novarum nació de la convicción de que la Iglesia no podía mantenerse distante de las transformaciones sociales de su tiempo.

“Cada época tiene sus cosas nuevas, pero la pregunta sobre la dignidad del hombre permanece siempre la misma”, afirmó el sacerdote.

Para Costa, aquella preocupación de León XIII inauguró una forma de leer la realidad desde la fe y con atención concreta hacia quienes corrían el riesgo de quedar marginados del progreso económico.

La Rerum Novarum de León XIII continúa siendo referencia para el pensamiento social de la Iglesia frente a los desafíos contemporáneos.

“León XIII había comprendido que la Iglesia no podía observar desde lejos todos los procesos de la época: la revolución industrial, la emergencia de la cuestión obrera, la acumulación de riquezas en manos de pocos, la desintegración progresiva de los vínculos sociales”, sostuvo.

De esa mirada surgiría posteriormente el desarrollo de la Doctrina Social de la Iglesia, línea de pensamiento que el Concilio Vaticano II reforzaría al insistir sobre la necesidad de interpretar los “signos de los tiempos”.

La continuidad evocada por León XIV

El legado de León XIII reapareció también en el pontificado de León XIV. Según recordó Vatican News, el nuevo Papa explicó ante los cardenales que eligió ese nombre precisamente para continuar la senda abierta por el autor de la Rerum Novarum.

“Hoy la Iglesia ofrece a todos su patrimonio de doctrina social para responder a otra revolución industrial y a los desarrollos de la inteligencia artificial, que comportan nuevos desafíos para la defensa de la dignidad humana, de la justicia y del trabajo”, expresó León XIV al día siguiente de su elección.

La referencia apunta a un escenario profundamente diferente al de 1891, pero atravesado por interrogantes semejantes: automatización, plataformas digitales, inteligencia artificial y transformaciones laborales que reabren el debate sobre el valor del trabajo humano.

La Rerum Novarum insistía en considerar al trabajador como persona y no como mercancía. Frente a los desafíos actuales, el padre Costa sostiene que la Iglesia no ofrece soluciones técnicas concretas, aunque sí plantea criterios éticos para orientar el debate.

“Sin duda la Iglesia no dice cómo hacerlo y no ofrece soluciones. Pero ayuda a recordar que la técnica nunca es neutra y que toda innovación lleva una cierta idea de humanidad, de sociedad, de bien común”, señaló.

La ética como centro del desarrollo

La reflexión derivada de la Doctrina Social de la Iglesia, según Costa, invita a preguntarse qué tipo de humanidad se construye a partir de los avances económicos y tecnológicos.

“Esto para que en las perspectivas económicas y tecnológicas se integre también la cuestión ética de modo central, tratando de respetar a todos y por lo tanto de construir juntos una humanidad sostenible”, explicó.

Ese planteo alcanza también a la dimensión política. Durante un reciente discurso en Guinea Ecuatorial, León XIV recordó que corresponde a las autoridades civiles y a la política remover obstáculos que impidan el desarrollo humano integral.

Aun así, Costa aclaró que la doctrina social no pretende reemplazar la acción política ni transformarse en un programa cerrado.

“La doctrina social no ofrece un programa político prefabricado y no pretende sustituirse a la política, pero pide que no sean olvidadas las personas concretas, sobre todo las más frágiles”, afirmó.

Un documento que sigue interpelando

La preocupación por la exclusión social, que León XIII abordó a fines del siglo XIX, continúa apareciendo en el debate contemporáneo. León XIV retomó recientemente esa línea al advertir que la exclusión constituye hoy un nuevo rostro de la injusticia social.

Según recordó el Papa, la misión de la Iglesia consiste en “contribuir a la formación de las conciencias, mediante el anuncio del Evangelio, la oferta de criterios morales y de auténticos principios éticos”.

A 135 años de su publicación, la Rerum Novarum permanece así como uno de los textos más influyentes del magisterio social católico. Nacida en medio de la revolución industrial, continúa siendo evocada por la Iglesia como una guía para pensar las transformaciones del presente sin perder de vista la dignidad humana, el trabajo y el bien común.

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